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¿Sabías que en Veracruz existen cuevas encantadas?

Te decimos por donde se ubican ¿te atreves a encontrarlas?

Publicado 11 septiembre 2018 el 11 de Septiembre de 2018

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Por: Rosalía Uribe

En Veracruz existen cuevas que, de acuerdo con muchos, esconden secretos que pocos se han siquiera atrevido a intentar conocer. A estas cuevas las envuelve un aire místico y de misterio. Las cuevas tienen la cualidad natural de recordarnos a lo desconocido, pero se dice que estas van más allá que solo lo que dicta su apariencia.

De acuerdo con quienes habitan las zonas cercanas, estas cuevas ocultan cosas que se relacionan con lo paranormal. De hecho, cada 24 de junio, durante la fiesta de San Juan, se prohíbe acercarse a ellas. Esto con el objetivo de prevenirse de las leyendas que abundan en estos sitios. Si eres de los que no puede resistirse al encanto de un buen misterio, entonces estarás interesado en conocer más sobre las cuevas encantadas de Veracruz.

La Cueva del Encanto

Ubicada en lo más profundo del municipio de Tlapacoyan.

Para el 24 de junio, las cuevas permanecen abiertas hasta las 12 de la noche y, de acuerdo con la leyenda que envuelve a La Cueva del Encanto, existe una razón para ello. La historia cuenta que Cirilo, un campesino que trabaja en la milpa, se dirigía a realizar sus labores cuando vio una luz que salía de la cueva. Dicha luz llamó su atención y, atraído por la curiosidad, decidió seguirla, internándose en ella.

Al entrar notó que la cueva contaba con un enorme lago con aguas cristalinas, donde nadaban cisnes que conforme se acercaban a él se transformaban en hermosas mujeres. Cirilo decidió sentarse a disfrutar del increíble espectáculo un par de horas hasta que recordó que debía regresar a trabajar en la milpa. Al salir de la cueva y notar que no estaban sus herramientas, volvió a su casa.

Una vez allí, se encontró con su esposa, que tenía algunas canas y vestía de negro. Más tarde se dio cuenta que lo que habían sido horas para él, en realidad había sido un año. Un año en que, para su familia y el resto del pueblo, había estado desaparecido, siendo dado por muerto por los habitantes del lugar. Luego de eso, cuando alguien ve una luz saliendo de La Cueva del Encanto, se alejan, por temor a perderse en las visiones de esta.

La Puerta de Piedra

Llamada así por la gran piedra que permanece cubriendo su entrada. Dentro de esta cueva, sucede la leyenda de Jacinto, un herrero que pasaba por la cueva diario en el camino a su trabajo e intentaba mover la piedra que impedía el acceso a ella. Todas las veces sin éxito.

Así fue hasta que otro 24 de junio, mientras realizaba su recorrido al trabajo, Jacinto se dio cuenta que la piedra que obstruía la entrada se había movido, permitiendo el acceso a la cueva. Lleno de curiosidad, entró en la cueva sin pensarlo un momento. Ya en el interior, se encontró con una mesa inmensa, llena de deliciosa comida, y rodeada de joyas preciosas de todo tipo. Además, había mujeres hermosas que lo invitaron a sentarse.

Una vez sentado notó la presencia de un hombre, de piel oscura y gran altura, el hombre le dijo a Jacinto que no podía irse de la cueva hasta terminar todo lo que hubiera en la mesa. Jacinto le prometió al hombre que si le dejaba ir volvería al tercer día y este accedió.

Al salir y dirigirse a su casa se topó con personas que se dirigían a la cueva, a las que intentó disuadir sin éxito. Luego de platicar con la gente, se dio cuenta que había transcurrido un año. Jacinto murió al tercer día de haber regresado. Resulta curioso que todo esto ocurrió solo unos años después de lo sucedido en La Cueva del Encanto, en otro 24 de junio.

La Cueva del Diablo

Ubicada en San Andrés Tuxtla en la zona del municipio de Catemaco, un área llena de leyendas y misticismo, se encuentra esta cueva. La razón de su nombre es porque se asegura que Satanás se hace presente ahí. La cueva es sitio de reunión para grupos que realizan las llamadas misas negras, con la intención de adorar a Satanás. Para dichas misas visten ropas negras, pintan pentagramas, y realizan rituales con animales como gallinas y chivos.

Para asistir a una de ellas solo debes solicitar el permiso del brujo mayor, encargado de dirigir la ceremonia. Se dice que el diablo toma posesión de uno de los cuerpos presentes. La mayoría de las personas se mantienen alejadas de este sitio, debido a las presencias oscuras que rodean el lugar.

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Con información de Cultura Colectiva

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