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CINÉFILOS

'Los Adioses'. Reseñas de cine escritas por un verdadero cinéfilo.

Publicado 31 agosto 2018 el 31 de Agosto de 2018

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LOS ADIOSES

Si quieres triunfar en la vida, tienes que realizar una serie de sacrificios, que comúnmente van enfocados hacia lo sentimental. Es difícil, es una situación que no todas las personas pueden entender, pero la mente, el poder que tenemos y la necesidad por expresarnos, muchas veces hace que dejes de lado ciertos detalles que la vida te ofrece para sentirte pleno, lleno de vida y en especial fuerte.

Su problema no era vivir en una época en la que la mujer no tenía la voz en alto para ser escuchada y respetada, no, su problema fue enamorarse incondicionalmente de un hombre que de alguna manera sentía envidia por ella, por su talento y por la facilidad que poseía para redactar sus letras, las cuales no importando el día o la hora, ella buscaba dejar impresas en sus hojas, para después ser dadas a conocer; pero él estaba ahí, le hacía sombra, la trataba de manipular de forma en que ella se sintiera mal, incorrecta, defectuosa aun cuando nunca descuidó en totalidad su matrimonio, y con el paso de los años (después de dos intentos), su hijo.

Esa era la Rosario Castellanos fuerte, que pese a todo trató de abrirse paso para hacerse notar de una forma minúscula pero representativa, en donde su sentir quedaba expuesto en cada una de sus palabras, que iban más que nada hacia ese entendimiento que tanta falta le hacía, a veces incomprendida, no dando crédito al poder que el hombre tenía dentro de la existencia y lo sometidas que tenían que ser las mujeres para ser “las perfectas compañías”. No, ella era diferente, se sentía así y su mundo estaba girando de diversas formas, todo eclipsándose por el amor enorme hacia ese hombre que no la valoró, que la engañaba, aquel por el que ella aceptaba todo y le creía ciegamente, aquel al que le suelta varios diálogos en los que demuestra su entrega total al compromiso que se hicieron una vez estando juntos (después del abandono de él por casarse con otra mujer), pero que demuestra lamentablemente que el hombre por naturaleza es mentiroso, teme a enfrentar los problemas y busca siempre hacer menos a la mujer que hoy en día es independiente, que no necesita de una figura masculina para demostrar de qué están hechas, y es que aún cuando ella se sentía desnuda ante la presencia de él, el hombre no aportaba nada a su vida y ella trató de incluirlo para motivarlo, pero el recelo de la envidia profesional, siempre fue la sombra que no les permitió ser felices.
Esto es el reflejo de lo que podemos encontrar en la cinta mexicana dirigida por Natalia Beristáin, “Los Adioses” quien nos presenta a una Rosario Castellanos en edad joven y adulta, estudiante universitaria muy introvertida quien siente que no está en la época correcta. En una sociedad en la que los hombres tienen la patria potestad, ella lucha por tener voz propia y por convertirse en una escritora de prestigio. Cuando se enamora de Ricardo, multitud de contradicciones le surgirán, además de descubrir su fragilidad, la cual está expuesta a cada momento. A punto de casarse y con un trabajo estable, Rosario enciende un debate en México que supondrá un giro de 180 grados en su vida porque la mujer debe tener su lugar, debe hacerse notar y no dejar que le arrebaten lo que tiene y ha logrado.

Este largometraje dramático brilla desde los primeros minutos, teniendo como protagonistas a unos más que excelentes Karina Gidi (quien ganara por este papel el Ariel a mejor actriz) y Daniel Giménez Cacho (quien desde siempre ha sido sinónimo de calidad y fuerza actoral), ambos bañan la pantalla de pasión, amor, miedo, dolor, temor, angustia, nervios, desesperación y decadencia, cada uno desde su lado tratando de entenderlos y es que nosotros como espectadores manejamos un mar de sentimientos al no dar crédito a ciertas situaciones que él hace y que ella permite. Sumándose al trabajo que realizan por la versión joven los actores Tessa Ía (de las mejores de su generación desde “Después de Lucía” y “Camino a marte”) y Pedro de Tavira (que aquí da una solvencia brutal), tenemos excelente ambientación, vestuario y lo que más puedo aplaudir es ese juego de tomas que la directora realiza para reflejar silencios y soledades que vienen acompañados con los pensamientos de la autora durante las cerca de hora y media de duración de la cinta, todo en espacios comunes que son perfectamente retratados.

Conforme avanzamos la historia toma fuerza, hasta llegar a un clímax en el que lamentamos por completo el desenlace que todos conocemos de Rosario, sintiendo ese desafortunado acto que le impidió seguir escribiendo y culminando con varias imágenes reales en blanco y negro que acompaña a los créditos finales.

Mario E. Durán es fan del cine desde antes de nacer, no hay estreno que se pierda. Puedes seguir más de su trabajo, noticias y reseñas en CinéfilosMD

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