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La confianza

Hoy en día escasean muchas cosas materiales y no materiales en la ciudad

Publicado 24 agosto 2018 el 24 de Agosto de 2018

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¿Has otorgado tu confianza a alguien y te defraudaron? ¿Has defraudado tú la confianza que te brindó otra persona? Te adelanto que éste va a ser un debate duro pero necesario.

Hoy en día escasean muchas cosas materiales y no materiales en la ciudad, en el país y en el mundo, pero resulta que la confianza es un activo intangible que además de escaso -y por tanto valioso- es muy íntimo. Por ello, cuando alguien la lastima o abolla suele haber consecuencias devastadoras en mundos paralelos.

Piensa en la última vez que te encontraste en una de las situaciones que arriba cuestioné. ¿Qué sientes? Dolor o tristeza seguramente. Enojo tal vez.

Tómalo con calma, aspiro a que transitemos juntos en este tema espinoso.

A veces escogemos depositar nuestra seguridad interior en otra persona, le confiamos secretos, intimidades de familia o de pareja, problemas económicos o sentimentales que no queremos sepa el mundo pero sí esa persona “especial” para nosotros.

La reflexión que hoy te quiero dejar va más en el sentido de la prevención que de la sanación.

Me nace entonces la pregunta que considero clave de todo: ¿para qué diablos le contaste a alguien algo que según tú no querías que nadie supiera? El culpable es uno mismo por divulgar información o compartir datos.

Aquí una solución drástica para terminar con el problema de raíz. No es la más pulcra pero sí muy efectiva: Dale a firmar un documento de no divulgación a esa persona “especial” y, tras haberlo firmado, desahógate. Suena cruel pero te dará la certeza que requieres y al día de hoy no tienes.

Coincido contigo, todo sería mejor sin argucias legales, así que toma mi propuesta como sólo una idea.
Una más.

FB CarlosRobles
TW @carlosroblesmx

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