Zumby Pixel

El Oráculo de Delfos

Del ocaso a la alborada
Premio Nobel de la Paz

Publicado 23 agosto 2018 el 23 de Agosto de 2018

por

“Creo que el hombre no sólo persistirá: prevalecerá. Es inmortal, no porque sea la única criatura que posee una voz inextinguible, sino porque tiene un alma, un espíritu capaz de compasión, sacrificio y persistencia. El deber del poeta, del escritor, es escribir acerca de estas cosas. Tiene el privilegio de ayudar al hombre a persistir, aligerándole el corazón, recordándole el coraje, el honor, la esperanza, el orgullo, la compasión, la piedad y el sacrificio que han sido la gloria de su pasado”.

Discurso de aceptación Premio Nobel

William Faulkner, 1950.

Muy al estilo de García Márquez o más recientemente de Ruiz Zafón al decir que “Muchos años atrás…” un personaje recordaba cuando su padre lo llevó a conocer el hielo y al otro a visitar el cementerio de los libros olvidados, yo lo que conocí fue el indescifrable pero atrapante mundo de los Nobel. Desde que recuerdo, el máximo galardón de las letras mundiales, normalmente se ve rodeado por una atmósfera de señalamientos y críticas al momento de su concesión, salvo sus muy honrosas excepciones como aquellas ovaciones de pie a Kawabata, Paz, García Márquez, Saramago, o más recientemente Tranströemer. La sombra de una posible corrupción al interior de la Academia Sueca y su Secretaría General, encargada de anunciar de manera muy peculiar el fallo del premio, este año alcanzó su etapa más oscura. Un caso de presunto abuso sexual presentado por 18 mujeres contra el dramaturgo y fotógrafo Jean-Claude Arnault, esposo de la académica Katarina Frostenson, escandalizaron a la sociedad sueca y sacudieron los cimientos, de por sí endebles, de la institución. Este año, por primera vez desde 1949, no se entregará el Nobel de Literatura, y si bien es cierto en esta ocasión la suspensión no conlleva un motivo de un conflicto bélico, no menos cierto que es un símil de depredación aunque ésta sea derivada de la irracionalidad y descomposición social que ha alcanzado niveles inusitados. Ante la evidente fractura, una agrupación de escritores de reciente creación denominada -New Academy- pretende generar un oasis literario en este peculiar desierto artificial, anunciando que fallarán un espejo del Nobel este mismo Octubre, fecha cuando normalmente se conoce al triunfador. No se sabe, incluso es aventurado adelantar, si la credibilidad del Nobel volverá al nivel de sus años mozos, lo que sí es correcto decir, es que no puede haber oscuridad sin alborada, y cada generación involucrada debe asumir el rol que corresponde, como alguna vez lo dijo en su discurso de aceptación del Nobel 1957 el fantástico existencialista, Albert
Camus, “Indudablemente, cada generación se cree llamada a rehacer el mundo. La mía sabe, sin embargo, que no podrá rehacerlo. Pero su tarea es quizás mayor. Consiste en impedir que el mundo se deshaga”.

Las opiniones expresadas por los columnistas son independientes y no reflejan necesariamente el punto de vista de El Dictamen.

- US -