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Desiderata educativa 2018

El acoso escolar o bullying y las adicciones pueden combatirse también mediante el desarrollo de habilidades socioemocionales
En Palapa estudian en aulas de madera y hule.

Publicado 13 agosto 2018 el 13 de Agosto de 2018

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El modelo educativo que entrará en vigor a partir de agosto del presente año en todas las instituciones de educación básica del país está centrado en la metacognición, es decir, en aprender a razonar, pensar por cuenta propia y resolver problemas; en la adquisición de los aprendizajes clave pertenecientes al español, las matemáticas, el inglés, el conocimiento del mundo natural y social, las artes y la educación física; así como en el desarrollo de habilidades socioemocionales, entiéndase por tal, el autoconcepto, la autoestima, la convivencia con los demás y el trabajo en equipo.

De tales aspectos, el más novedoso es, sin duda alguna, el desarrollo de habilidades socioemocionales. Dicha innovación se deriva de una recomendación mundial hecha en el 2016 por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico [OCDE] a través del documento Habilidades para el progreso social. El poder de las habilidades sociales y emocionales.

Los que nos dedicamos a la academia sabemos que educar es hacer operante una filosofía (Lonergan, 1993), esto es, a través de la educación se construye y vuelve realidad un ideal de hombre y sociedad. En este sentido es que los educadores consideramos que la educación es una utopía posible. También sabemos que el currículum es el principal eje de la política educativa y el medio para la formación del hombre y transformación de la sociedad. Si lo que México necesita son personas responsables, sociables y emocionalmente estables, entonces los niños, adolescentes y jóvenes, requieren escenarios y oportunidades educativas que favorezcan el desarrollo armónico de habilidades cognitivas, sociales y emocionales.

Efectivamente, el desarrollo de habilidades sociales y emocionales compete tanto a la escuela como al núcleo familiar. La socioemocionalidad no es posible sin la participación de este par de actores. Tanto unos como otros (padres de familia y docentes) pueden promover relaciones fuertes y experiencias de aprendizaje práctico.
Es alarmante que tres de cada diez estudiantes universitarios mexicanos se equivoquen al elegir su carrera. Peor aún, que sólo dos de cada diez logren completar sus estudios universitarios (Rimada, 2016). Considero que uno de los principales efectos del desarrollo de la socioemocionalidad consiste en mejorar las posibilidades de elegir bien y completar el plan de vida y carrera.

El acoso escolar o bullying y las adicciones pueden combatirse también mediante el desarrollo de habilidades socioemocionales. Lo mismo que la intolerancia, la indiferencia y los comportamientos violentos.

Si la educación toma como centro el desarrollo de habilidades sociales y emocionales, ello implica que el enfoque curricular en nuestro país se está transformando. Es decir, la transmisión y acumulación de conocimientos (típica del currículum tradicional); el énfasis en la metacognición (currículum centrado en los procesos cognitivos); el acento en los métodos, las técnicas y los medios (currículum centrado en la tecnología educativa) dieron paso a un currículum centrado en la realización personal. La pregunta es ¿El Sistema Educativo Mexicano cuenta con docentes, directores y supervisores que dispongan de las condiciones profesionales y humanas necesarias para educar en, desde y para la socioemocionalidad? Sinceramente lo dudo, algunos docentes apenas si conocen un poco de psicología educativa y realizan intervenciones fundamentadas en el sentido común. Sin embargo, para educar en, desde y para la socioemocionalidad se requiere mucho más que buenas intenciones. En otras palabras, para formar no basta el amor
sino que se requiere conocer sobre psicología del desarrollo, psicología del aprendizaje, teoría y técnica de la entrevista y orientación educativa. Pero sobre todo, se requiere que el profesional de la educación disponga de salud mental ¿La tiene? Según estadísticas nacionales, por lo menos tres de cada diez docentes padecen síndrome de burnout y otros tantos, estrés, ansiedad y depresión (El Sahili, 2011).

Además ¿Saben los docentes, directores y supervisores gestionar emociones? ¿Aprendieron en alguna parte? Educar teniendo como centro las socioemocionalidad implica que el docente sea un excelente gestor y autogestor de sentimientos (Elias, Tobias y Friedlander, 2013). Esto es, el docente tiene la obligación de ser para sus alumnos un mentor de inteligencia intrapersonal e interpersonal. Recordemos que el buen educador, educa con el ejemplo. Desgraciadamente, es conocido por todos que la gestión emocional es una asignatura pendiente en las Normales o universidades pedagógicas del país. Por tanto, no se proporciona dicha formación a los docentes.
Finalmente y en base a lo anterior, lo más probable es que las habilidades socioemocionales incluidas en el Modelo Educativo 2018 se mantengan en calidad de desiderata.

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