Zumby Pixel

Derroteros

Se suponía que Yunes reconciliaría a la entidad luego del fallido sexenio de Javier Duarte
Miguel Ángel Yunes Linares

Publicado 28 agosto 2018 el 28 de Agosto de 2018

por

El gobierno de Miguel Ángel Yunes Linares entra en la última recta, y parece que tanto él como sus rivales ansían por alcanzar la meta que significará el fin de dos años convulsos, de escasos logros y de bastos frentes abiertos.

Se suponía que Yunes reconciliaría a la entidad luego del fallido sexenio de Javier Duarte, pero en lugar de ello dedicó su tiempo a repartir juicios, sentencias e intentar imponer su autoritarismo en cada una de las partes que componen el complejo rompecabezas veracruzano.

Hay que decirlo: el aún gobernador dejará un estado confrontado, que a su crisis económica debió sumarle una social, en gran medida provocada por el mandatario, a cuyo circo le han crecido los enanos, quedando acorralado y con poco margen de acción.

Discutió con todos y perdió casi siempre. Sus batallas, naturalmente crueles, se zanjaron a lo largo de estos meses con manotazos en la mesa, sin oportunidad para la negociación, el cabildeo… vamos, sin lugar para la política.

De tal forma, con un poder disminuido y consciente de su fracaso, Yunes busca cómo apurar los últimos días de su gestión mientras prepara el proceso de entrega recepción, el cual, sabe, no será aterciopelado, ya que él y su cúpula mucho tienen por explicar al gobernador electo.

Se estima, por como mueven sus piezas en la previa, que la entrega recepción generará importantes conflictos entre los equipos involucrados, sobre todo porque la gestión yunista no se caracterizó por transparente ni por rendir cuentas con claridad.

Yunes tiene pocas cartas por jugar. Apostó tanto por la victoria de su hijo el pasado 1 de julio, que ahora, desprovisto de un plan b, comienza a buscar los caminos para la negociación, las sendas dónde encontrar paños fríos a una situación ardiente. Su problema es que hay muchos (empresarios, políticos, organizaciones civiles) que desean verle en una encrucijada.

Ergo, y para ponerle más suspense al caso, será Cuitláhuac García quien defina la forma en que se afrontará el cambio de poderes y, particularmente, cómo será tratado Yunes.

El gobernador electo tiene dos alternativas claras: la primera es actuar bajo derecho y mediante los protocolos elementales para que la transición no sea áspera, y la segunda trata de hacer tangibles sus presunciones sobre el actuar del vigente mandatario, lo que mantendrá un clima álgido en la entidad.

Así, mientras Yunes se agazapa y busca fórmulas para salir bien librado, Cuitláhuac debe definir el derrotero de su mandato. Su decisión marcará el sexenio con una tinta indeleble, de ahí que no puede equivocarse. Le llegó el momento de pasar de los dichos a los hechos.

El momento clave para ambos se acerca.

[email protected] / @cmtovar

Las opiniones expresadas por los columnistas son independientes y no reflejan necesariamente el punto de vista de El Dictamen.

- US -