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BUENOS DIAS por Guillermo Ingram

Hablando de mujeres y su entorno
Foto: Agencias

Publicado 05 agosto 2018 el 05 de Agosto de 2018

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LA INCUESTIONABLE SENCILLEZ DEL VARÓN

Un hombre y su esposa estaban en la cama y de pronto a ella se le ocurrió que cada uno de ellos hiciera una lista donde escribieran las cuatro personas con las que quisieran hacer el amor si tuvieran oportunidad. Ella escogió a Brad Pitt, George Clooney, Cristiano Ronaldo y Rob Lowe. El esposo escogió a: Su prima, a la profesora de su hijo pequeño, a la vecina y a la mejor amiga de su esposa. Los hombres somos así, sencillos, humildes, sin lujos…

NO PUEDES DARLE A LA MUJER TODO LO QUE NECESITA

Si Dios les dio cejas, ellas se las depilan, rasuran, etc., y dibujan las suyas; Dios les dio uñas y ellas las cortan y arreglan las suyas; Dios les dio cabello y ellas lo cortan y lo pintan a su modo; les dio senos y ellas van y los hacen a su gusto y tamaño, y aun así, Dios les dio trasero y ellas van y le dan otra forma. Si incluso DIOS no puede complacerlas, ¿qué te hace pensar que TÚ podrán hacerlo? Mi hermano no sufras más… ROBERT MUGABE.

ENCUESTANDO A LA ABUELITA

El nieto pregunta a la abuela: “Abuelita ¿Cómo te gustaría que te enterráramos?”. La ancestral dama, con notoria perspicacia, responde: “De ser posible, muerta. Porque los conozco muy bien ¡Hijos de la tiznada!”.

HABLANDO DE MUJERES

Napoleón dijo, entre sus múltiples frases, una muy cierta y acertada: “Las batallas contra las mujeres, son las únicas que se ganan huyendo”.
Desde que era un pequeño infante, siempre tuve miedo de irme a dormir, porque creía que había alguien debajo de mi cama. Cansado de ésto, un día fui a ver a un psiquiatra y le expliqué mi problemática y él me dijo: “Déjame eso a mí y en doce meses te curo, ven a verme tres veces a la semana y te curaré todos esos miedos”. A lo que yo le pregunto al analista: “¿Y cuánto cobra?”. Él dijo: “Barato, ochenta dólares la visita”. Yo agregué: “Bueno, un poco caro, pero si la cura es segura, vale la pena. Al cabo de seis meses, saliendo de cine me encuentro al médico y en lugar de saludarme me dijo en tono de reclamo: “¡Oiga usted! ¿Por qué dejó de venir a mi consulta después de la tercera vez?”. A lo que muy calmado le respondí: “Bueno, doctor, ¡es que ochenta dólares tres veces a la semana por doce meses, para mi es bastante dinero!, pero, me encontré un muy buen cantinero en un bar cerca de mi trabajo ¡Y me curó en una sola sesión, cobrándome solamente DIEZ dólares! Me llené de tanto contentamiento, que con el dinero que me ahorré ¡Me compré un automóvil nuevo!”. El galeno, un tanto avispado respondió: “¡No me diga! Y ¿Se puede saber cómo un cantinero que solo sabe de servir y preparar tragos lo curó por solo diez dólares?”. “¡Pues me recomendó cortarle las patas a la cama! Y ahora ya no puede haber nadie ahí abajo”.
Moraleja: Olvídense de los psiquiatras… tómense un trago y platiquen con el cantinero.

Las opiniones expresadas por los columnistas son independientes y no reflejan necesariamente el punto de vista de El Dictamen.

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