El Dictamen

Venezuela inmersa en crisis económica

Foto: Agencias

Todas las medidas que toma el Presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, fracasan, no sólo por ser inapropiadas a los graves problemas económicos de su país, sino también por el descontento generalizado con su gobierno. La situación no da para más. En este momento, los manifiestan su incertidumbre ante la aplicación de la reconversión monetaria y la entrada en vigor del bolívar soberano, que provocó que gran parte de los comercios cerraran, para reformar su sistema. Al bolívar se le quitan cinco ceros, lo que se siente como una reducción del valor de la moneda en una situación de hiperinflacción que ha disparado el temor.

Los proveedores han dejado de surtir de mercancía a las tiendas ante la incertidumbre, se suspendió la banca electrónica. Nada puede evitar el caos, ni siquiera el aumento del salario mínimo de los trabajadores en 34 veces, lo que lo deja en 180 millones de bolívares, equivalentes a unos 30 dólares mensuales.

En las ciudades hay largas filas de conductores para llenar los depósitos de sus vehículos. Algunas gasolineras se han quedado sin combustible. Solo se pueden acceder a gasolina a precios regulados aquellos que posean el carnet de la Patria, una medida anunciada por el Gobierno para impedir el contrabando de gasolina, o para obligar a la población a estar alineado con el régimen.

Y lo peor es que todo esto viene de años atrás, pues en 2008 se quitaron tres ceros al bolívar. Sin embargo, el escenario parece otro. Esta vez los venezolanos solo tuvieron un mes para adecuarse al nuevo valor y siete días para que los antiguos billetes de baja denominación se consideraran ilegales. Existe la creencia general de que esto acabará por aumentar el valor de bienes y servicios, lo que trae de cabeza a los ciudadanos.

Mañana re realizará la enésima protesta masiva, esperemos que no sea reprimida. Los sectores políticos y sindicales vinculados a la oposición venezolana convocaran una huelga general para el próximo martes 21 de agosto, un día después de la entrada en vigor de la reconversión monetaria. El paro, de un día de duración, llama a protestar contra el catastrófico estado general de los salarios, la economía y las condiciones de vida en el país.

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