El Dictamen

Mayoría europea contra el cambio de horario

Europa ha sido y seguirá siendo el laboratorio de las grandes ideas, principalmente para el mundo occidental, y ahora que se están cuestionando los detalles más mínimos de nuestra equivocada vida, es el turno de los cambios de horario, pequeña molestia que  los países menos evolucionados, como el nuestro, lasumimos sin rechistar. La Unión Europea, podría poner fin al cambio de hora tras la contundente respuesta de los europeos, pues de una consulta resultó que el 80% de los consultados prefiere que no se cambie la hora, que en principio sirve para ahorrar energía, pero que como han demostrado varios estudios en la práctica el ahorro es nulo o marginal.

La Comisión Europea está discutiendo  si propone acabar con el cambio de hora en el bloque comunitario, como ha pedido ese 80% de los 4,6 millones de europeos que han participado en una consulta, de la que unos que unos tres millones son alemanes. Aunque esta consulta no es vinculante, los resultados y la opinión de los participantes serán un elemento a tener en cuenta cuando propongan sus recomendaciones sobre esta cuestión tanto a la Eurocámara como a las partes interesadas. La consulta no es un referéndum (aunque se le parece), sino un elemento que están obligados a tener en cuenta para la futura propuesta sobre el cambio de hora, a la vez que permitirá presentar un informe en el que quede plasmada  la distribución de las respuestas por país, y de manera más general por cada grupo de interés, área de actividad, etc.

A nosotros debería interesarnos la metodología utilizada en la encuesta, pues se hizo en línea, con el fin de que la ciudadanía pudiera pronunciarse sobre la continuidad del cambio horario que en los meses de marzo y octubre tiene lugar en todos los países miembros de la UE, y estudiará el resultado para evaluar una posible modificación de la normativa comunitaria que regula este cambio. Sólo hay dos posibilidades: mantener el sistema actual sin cambios o abolirlo para toda la UE y una resolución del Parlamento Europeo reconoce que no existen pruebas científicas concluyentes de su bondad, pero recalca que sí hay indicios que apuntan al efecto pernicioso de este sistema, armonizado a nivel europeo desde 2001. Un reto más para la nueva Comisión Federal de Electricidad.

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