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 La economía de EEUU tendrá que afrontar las próximas elecciones

Por: Dr. Armando Rojano Uscanga

Publicado 06 agosto 2018 el 06 de Agosto de 2018

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En otoño, prueba de fuego para Donald Trump

El próximo otoño serán las elecciones para elegir a los legisladores del Congreso y el Senado de Estados Unidos (EEUU), lo que bastaría para poner en guardia a su economía, pero hay otros factores que amenazan la calma actual, como las tensiones geopolítica y comercial, o que su Presidente Donald Trump anuncie recortes impositivos para ayudar a su partido, el republicano.Eso se refleja en sus bolsas de valores, donde existe una sensación de apatía, la volatilidad es baja, los volúmenes menores y los gestores reevalúan el múltiplo que están dispuestos a pagar por valores tecnológicos. Con el Dow Jones acumulando en julio una rentabilidad del 5% y el S&P 500 haciendo lo propio con algo más del 3, la calma se ha visto fomentada porque las compañías siguen batiendo expectativas. S&P Capital IQ estima que el beneficio de los componentes del S&P 500 aumentó un 23,6% en el segundo trimestre, por encima del 19,5% barajado al cierre de junio.

Con una economía fuerte, según la Reserva Federal, que apoya su política monetaria de aumentar intereses en dos ocasiones más este año, y un mercado laboral viento positivo, algunos podrían pensar que no hay motivos para preocuparse.  Pero es precisamente en años donde los estadounidenses acuden a las urnas para elegir a los legisladores del Congreso y el Senado, cuando agosto comienza a mostrar los primeros síntomas de tensión. Desde la II Guerra Mundial, en periodos electorales, el S&P 500 ha borrado cerca de un 1% los meses de agosto y septiembre. El comportamiento del indicador entre agosto y octubre puede ayudar a vaticinar lo que ocurrirá en las urnas en noviembre. Cuando el índice ha registrado pérdidas durante este periodo, el partido en el poder ha perdido menos escaños que cuando el indicador ha registrado una rentabilidad positiva.

Otros dos aspectos prometen avivar el nerviosismo y la volatilidad de los inversores. El primero es por Irán, que la Administración Trump ha pedido a sus aliados que corten las importaciones de crudo procedentes de ese país antes de noviembre, impulsando el crudo estadounidense hasta los 70 dólares el barril. Este mes, con la reinstauración de las primeras sanciones, las compañías y gobiernos no podrán usar dólares en sus transacciones con el régimen de Rouhani y todas las transferencias bancarias en la divisa estadounidense serán canceladas. Por otro lado, están las tensiones comerciales. Si la Casa Blanca parece haber reencontrado la sintonía con Bruselas, mientras acelera la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, también se doblega la presión a China. La Administración Trump confirmó que elevará del 10 al 25% los aranceles previstos para un catálogo de productos chinos por valor de 200.000 millones de dólares.

Las opiniones expresadas por los columnistas son independientes y no reflejan necesariamente el punto de vista de El Dictamen.

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