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La caída del puente de Génova paraliza al importante puerto

Y afecta la actividad comercial con el norte italiano, Francia y España

Publicado 17 agosto 2018 el 17 de Agosto de 2018

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Italia es uno de esos admirables países que deben su grandeza a su gente más que a su territorio. Como el Reino Unido y Japón, su territorio es minúsculo comparado con otros países, apenas 301,340 km cuadrados (Nosotros por ejemplo, tenemos casi dos millones). Su Norte es rico e industrializado, en cambio, el sur es ancestralmente pobre (También como nosotros). En estos momentos, el futuro de Italia está más comprometido que nunca, pues el derrumbe de un puente en la ciudad portuaria de Génova del noreste, paraliza su actividad marítima, pues se trata del puerto importante del Mediterráneo,  por tráfico de mercancías, movimiento de pasajeros y amplitud de estructuras. Su único rival es Marsella, el puerto francés.

El puente unía la actividad comercial de Génova con el norte, Francia y España, que por siglos ha tenido papel central en el comercio marítimo. Existe la idea de construir un sistema de monorail, que uniera el aeropuerto con el centro de la ciudad a lo largo de la costa, bordeando el puerto, aunque no se conocen planes definitivos para su construcción (proyecto del arquitecto de remodelación urbana marítima de Renzo Piano). En este mismo proyecto se contempla el traslado del aeropuerto a una isla artificial, como las que se están construyendo para la ampliación del área de contenedores del puerto.

Pero la caída del Ponte Morandi, de un kilómetro de largo y  90 metros de alto, echó por tierra esos planes.  Era una de las vías de comunicación cruciales para conectar el principal puerto italiano, el primero para líneas de transporte marítimo y número de contenedores, que genera un valor de 10.900 millones de euros y ofrece 54.000 empleos, con el resto de Europa, siendo el uno de los puertos con más actividad del Mediterráneo. El puente soportaba un tráfico de 2,5 millones de vehículos cada año, el 30% de todo el tráfico que sale de Génova. Eso probablemente provocó su continuo desgaste.

Era el camino obligado para salir de Génova, ciudad apretada entre el mar y la montaña. En 2006 el español Santiago Calatrava se ofreció para diseñar  otro puente más ligero y moderno que pudiera reemplazar al larguísimo viaducto de hormigón. Sin embargo, Autostrade, la principal operadora de autopistas en Italia (empresa del grupo Atlantia), declaró que la demolición controlada del puente, podría durar hasta un año, y suponía un grave riesgo para el tráfico viario regional. En 2011, la operadora explicaba: “El Ponte Morandi es de hecho la única conexión existente que permite alcanzar la Italia peninsular al este, la Francia del Sur y España al oeste; es además el principal eje entre la ciudad de Génova, sus áreas residenciales de la periferia, el puerto de Voltri, el aeropuerto y los polígonos industriales del oeste. Esto provoca un desgaste intenso de la estructura, sujeta a fuertes tensiones”. Autostrade, de acuerdo con el Ministerio de Transporte y las administraciones locales, prefirió seguir realizando el mantenimiento del puente a la espera de construir un nuevo tramo de autopista, en vez de cerrarlo y paralizar durante un año el tráfico de turismos y camiones entre Génova y la Riviera de Liguria en dirección de Francia. Ahora la ciudad y su puerto quedan aislados.

Las opiniones expresadas por los columnistas son independientes y no reflejan necesariamente el punto de vista de El Dictamen.

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