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Exhibición de fuerza del taxi español

Por: Dr. Armando Rojano Uscanga
Exhibición de fuerza del taxi español

Publicado 02 agosto 2018 el 02 de Agosto de 2018

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Intentan frenar el crecimiento de Uber y Cabify

La huelga de taxistas españoles ya dura cinco días y todo indica que marcará las vacaciones de este verano, lo que resultará catastrófico para un país que depende tanto del turismo. Los conductores amenazan con bloquear infraestructuras clave si el Estado no atiende sus reivindicaciones, en una especie de pulso coyuntural con la nueva administración pública.

Eso significa cerrar el paso a puertos, aeropuertos y a estaciones terrestres. Y lo peor es que la huelga amenaza con derivar a hechos violentos en las multitudinarias jornadas de protesta. En estos momentos la capital catalana es el epicentro de las protestas y reivindicaciones de los taxistas de toda España. Trabajadores del volante de Madrid, Valencia, Sevilla, Granada, Ibiza y muchas otras poblaciones se sumaron a la manifestación barcelonesa porque entienden que si sus presiones desbloquean el reglamento recientemente elaborado por el Àrea Metropolitana de Barcelona (AMB), y abanderado por la alcaldesa Ada Colau, abrirán las puertas a que muchas otras ciudades puedan también elaborar normativas que reduzcan su nueva competencia, que frenen la entrada en funcionamiento de licencias de vehículos de alquiler con conductor, de estos permisos más conocidos como VTC que permiten operar a Uber y Cabify.

El origen de la protesta es el recurso del gobierno español a un reglamento aprobado por las autoridades municipales de Barcelona para limitar los vehículos de transporte con conductor (VTC), alegando que es una competencia estatal y no municipal. En este reglamento, las autoridades barcelonesas sólo permitían la concesión de una licencia VTC por cada 30 licencias de taxi.

Y han aflorado cifras, como el número de licencias otorgado en la ciudad: 10.500 con un costo de 150.000 euros. Lo cierto es que se trata de un conflicto mal resuelto, que se veía venir, entre las asociaciones del taxi, el modo tradicional de transporte privado urbano y los vehículos VTC (vehículos de transporte con conductor) gestionados desde plataformas digitales que han venido a competir con los taxis. Esa es la causa de fondo, puesto que los taxistas entienden que sufren de competencia desleal y piden una regulación estricta. Los taxistas tienen razón en un punto fundamental: las empresas de VTC son sociedades de transporte y, como tales, tienen que someterse a las mismas normas que ellos. La regulación ha de reconocer esa premisa e imponerla de forma terminante. Pero, igualmente, el taxi debe reconocer que los VTC han llegado para quedarse y que significan de mejoras en el mercado del transporte urbano.

Las opiniones expresadas por los columnistas son independientes y no reflejan necesariamente el punto de vista de El Dictamen.

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