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Ejemplar pueblo belga aloja a enfermos mentales

En Geel (Flandes) casi 200 familias acogen a pacientes
Bélgica. Foto: archivo

Publicado 22 agosto 2018 el 22 de Agosto de 2018

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La idea es tan vieja como la Humanidad y se trata de que otros cuiden a nuestros seres queridos, cuando nosotros no podemos hacerlo. Y mejor si cuentan con una atención personalizada, en un ambiente familiar, con todo un pueblo a su disposición. Esto es realidad en un pueblo belga que aloja en sus casas a enfermos mentales. En Geel (Flandes), unas 200 familias los acogen a cambio de 600 euros mensuales en Geel (Flandes).

Geel es extraordinario, tiene un museo de relojes, otro de lámparas,  un campo de orquídeas, un árbol centenario, varios molinos y un cementerio militar en que yacen los cuerpos de 400 soldados de la Commonwealth que allí combatieron con los nazis. Es un municipio de 40.000 habitantes situado 60 kilómetros al noreste de Bruselas, es cuna de uno de los experimentos psiquiátricos más vanguardistas de Occidente. La localidad lleva siglos acogiendo en sus casas a enfermos mentales como invitados e integrándolos en las familias como si de parientes se tratara. Por ejemplo, por una casa, adaptada para servir a estos pacientes han pasado casi una decena. Como en su casa, allí duermen, comen su desayuno, sacan su basura, alimentan a sus gallinas y fuman sus cigarrillos.

Se trata de familias que adoptaron un inusual modelo terapéutico, que acogen a pacientes con enfermedades mentales o discapacidades intelectuales, personas sin parientes que puedan hacerse cargo de ellos que viven con desconocidos sin ninguna formación sanitaria bajo la supervisión del hospital psiquiátrico de la ciudad. Sus responsables médicos están convencidos de los efectos positivos de que esquiven las opresivas estancias de un centro sanitario para compartir el día a día en libertad con una familia adoptiva.

Es solo una forma más humana de cuidar a los enfermos. Ofrecen una vida normal, en compañía de gente real con emociones reales,  alejados del ambiente artificial de un hospital y rodearlos de personas felices, tristes o enfadadas. El psicólogo Wilfried Bogaerts, coordinador del programa, entrevista a las familias y decide si son o no idóneas para recibir pacientes. Cuando dan el perfil, les busca el enfermo que mejor se adapte a sus características. Antes de mudarse a sus nuevos hogares, los pacientes conviven juntos varias semanas acompañados de dos tutores. Se acostumbran a las tareas cotidianas para ser autónomos y no convertirse en una carga. Los resultados son palpables, suelen reducir la ingesta de medicación y mejoran de sus dolencias.

Las opiniones expresadas por los columnistas son independientes y no reflejan necesariamente el punto de vista de El Dictamen.

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