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¿Agua envenenada?

El explotar sin restricción alguna los yacimientos de gas y petróleo en ríos

Publicado 29 agosto 2018 el 29 de Agosto de 2018

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Por: Blanca Esthela Treviño

Hace 3 años la senadora Martha Palafox denunció en rueda de prensa el riesgo que corren todos los habitantes de la Cuenca de Burgos: sus mantos freáticos han sido envenenados por el método de extracción de gas llamado “fracking”.

El explotar sin restricción alguna los yacimientos de gas y petróleo en ríos inyectando al subsuelo enormes cantidades de agua dulce bajo presión, deja el agua inutilizable para consumo humano, animal o agrícola, además de tornarla mortal en caso de beberla.

Como consecuencia de las reformas que promovió Enrique Peña Nieto las empresas transnacionales han podido explotar sin restricción alguna los yacimientos de gas y petróleo utilizando el método “fracking”. Ni ecologistas ni autoridades han dado un informe completo y pormenorizado del impacto ambiental que esto representa.

Aunque todavía no comienza la fase de explotación comercial del llamado gas shale, los efectos del fracking en experimentación ya comienzan a resentirse en la región fronteriza de Coahuila, así como en el sur de Estados Unidos.

Una fotografía muestra el agua negra que sale de los grifos del lavabo y del sanitario, y el fuego que se produce en la cocina al abrir las llaves del fregadero.

Algunas comunidades ejidales ya han denunciado la falta de agua para sus cultivos y la presión a la que son sometidas para vender sus tierras a empresas que buscan extraer gas shale en grandes cantidades, a pesar de las muchas implicaciones sociales y ambientales que esto conlleva.

Representantes de los ejidos de Palmira y Emiliano Zapata, de Jiménez, Coahuila, presentaron su caso ante el Tribunal Latinoamericano del Agua -un organismo internacional- que busca evidenciar las injusticias que se cometen en temas hídricos y la manera en que el gobierno ha impulsado una política extractiva para beneficiar a empresas privadas pese a los reclamos de las comunidades:

Cuenta Julio Mendoza, secretario de asuntos jurídicos de la Central Campesina Cardenista:

“En 2015, el mismo gobierno federal nos decía siempre ‘no’: Coahuila no figura dentro de las áreas que pueden ser sujetas al fracking. En un principio nos dio tranquilidad pero hoy nos atemoriza por el acercamiento de las empresas y gobiernos municipales para convencer a los ejidatarios de las bondades del fracking: “van a ser sujetos de grandes beneficios si venden sus parcelas”.

Asegura que desde la aprobación de la reforma energética las presiones para que los ejidatarios vendan sus tierras no ha cesado. Señala que representantes de varias empresas del llamado Cluster Minero Petrolero de Coahuila han tratado de convencer a ejidatarios a vender sus tierras con la ayuda de representantes municipales.

Dice también que desde 2015, la Comisión Nacional del Agua impuso una veda que les impide acceder al agua de sus pozos, lo cual ha traído mermas considerables en sus plantaciones de forraje, maíz y frijol, además de que existe un proyecto de trasvase para trasladar una enorme cantidad de agua desde Coahuila a Tamaulipas: y no es un volumen menor, son 121 millones de metros cúbicos que todo indica será emplearla en la técnica del fracking”.

De acuerdo con la Secretaría de Energía, Coahuila posee el 24% de las reservas nacionales de gas shale, situación que hace a la entidad el lugar más susceptible a los efectos del fracking. Durante la audiencia que sostuvieron ante el Tribunal Latinoamericano del Agua, los ejidatarios coahuilenses mostraron pruebas documentales sobre casos de contaminación de agua, incluyendo afectaciones al Río Bravo, provocadas por la perforación de pozos para explorar posibles yacimientos de gas. Al ser cuestionados sobre las razones por las cuales la autoridad ejidal no se ha manifestado abiertamente contra dichas medidas, los comunitarios respondieron que los niveles de violencia que vive actualmente Coahuila han provocado que muchos campesinos teman levantar la voz ante posibles represalias.

“Nosotros tenemos un problema muy grande en Coahuila, que es la inseguridad. ¿Por qué nuestros ejidatarios, nuestros campesinos, nuestros pequeños propietarios se quedan callados? Porque tenemos temor a represalias; tenemos hijos”, contestó Francisco Castillo, representante de los ejidos de Palmira y Emiliano Zapata.

“Ya se está viendo en los territorios las consecuencias de esta actividad, pues ya se han reportado en México al menos 28 pozos de fracking de lutitas en Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas”, señala la investigadora Aroa de la Fuente, investigadora de Fundar, en entrevista con el Huff Post México.

De acuerdo con un estudio de la organización Fundar, próximo a publicarse, en México existen al menos 28 casos documentados de pozos que ya practican la técnica del fracking para extraer gas shale aun cuando el gobierno federal todavía no aprueba las licitaciones para la explotación comercial.

Pero el fracking ya está aquí.

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