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Isla de Padua cambiará de nombre y viviendo un ecosistema frágil

Se ven menos caballos, pero más autos, más casas, comercio, restaurantes... y basura.
Foto: twitter/HYD

Publicado 28 agosto 2018 el 28 de Agosto de 2018

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Isla de Pascua famosa por sus grandes estatuas de piedra, está al borde del colapso, hoy tiene un ecosistema frágil, pese a que en el pasado poseía un territorio fértil y lleno de vegetación, ahora parece a una estepa.

El pueblo Rapa Nui, etnia originaria de la isla, ha celebrado conquistas históricas, como la extensión del área marina protegida, el traspaso de la administración del parque desde el Estado chileno a la comunidad local, o la Ley de Residencia, que limita a un máximo de 30 días la permanencia de visitantes en esta isla chilena ubicada en el Océano Pacífico, a 3.700 km del continente.

Actualmente jóvenes trabajan con entusiasmo y compromiso “tenemos los mismos objetivos que nuestros padres y abuelos. Son demandas históricas del pueblo Rapa Nui”, explica a Deutsche Welle, Camilo Rapu, presidente de la comunidad Ma’u Henua.

La isla de Pascua pasará a llamarse Rapa Nui. “Estamos recuperando nuestro nombre original y se está respetando nuestra identidad y nuestro patrimonio”, celebra Rapu. La ley que se tramita en el Congreso es casi una realidad.

En otro frente, el Gobierno comprometió apoyo para exigir la devolución del moai que expedicionarios ingleses llevaron de regalo a la reina Victoria en 1868 y que, actualmente, es una de las atracciones del Museo Británico en Londres. “La intención es recuperar todos los moais, ya que representan a nuestros ancestros y fueron creados para conectarnos con quienes pasaron por la isla. Para nosotros tienen valor espiritual, no de vestigio arqueológico. Podemos entregar copias, pero queremos que los originales vuelvan a su casa”, afirma Rapu.

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¿Cómo han cambiado las cosas en las isla?

Se ven menos caballos, pero más autos, más casas, comercio, restaurantes… y basura. En los últimos 10 años el volumen de residuos ha aumentado de cuatro a siete toneladas por día. Casi se ha casi duplicado y se nota.

“Cuando yo empecé a trabajar en la isla había unos 4.000 residentes. Entre tanto, han llegado a ser el doble, 7.700 aproximadamente, y también ha aumentado el número de turistas. Actualmente llegan unos 100.000 por año”, relata Mieth, ecólogo de la Universidad Christian-Albrechts

“Antes de la llegada de los europeos, había entre 2 mil  y 4 mil habitantes. Hoy, además de tener una población mucho mayor, está concentrada prácticamente en un solo poblado, Hanga Roa. Antiguamente, los habitantes vivían repartidos por toda la isla”, afirma el experto.

Antes, los materiales y productos usados eran amigables con el medio ambiente, los encontraban en la naturaleza o los producían ellos mismos. Hoy, en cambio, todo lo que necesitan llega por barco o avión desde el continente. Desde alimentos y útiles de aseo a materiales de construccion, electrodomésticos y automóviles.

“Junto con los productos llega gran cantidad de materiales problemáticos, como plásticos, metales, vidrios, envases y artículos tecnológicos. Casi toda la basura permanece en la isla y termina en el vertedero, lo que es un gran problema. Los desechos, junto con las aguas residuales, ensucian el suelo y de ahí van a las aguas subterráneas, que son la fuente de agua potable de la isla”, alerta el ecólogo.

Fuente: Deutsche Welle 

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