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Tuca, hecho en (¿y para?) México

Ricardo Ferretti es la imagen de la experiencia.
Foto: Ángel Palma

Publicado 28 agosto 2018 el 28 de Agosto de 2018

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Si tuviera que sintetizar la imagen pública de Ricardo Ferretti, la definiría como la imagen de la disciplina y la experiencia en el fútbol mexicano. El más mexicano de los brasileños nos recuerda que para crear reputación, se requiere de constancia.

Más allá de lo que “el Tuca” es fuera de las cámaras, se le percibe como un entrenador de carácter muy fuerte; más de una vez se han viralizado videos en los que reprende a sus jugadores o lanza maldiciones en conferencias de prensa, su lenguaje corporal en la cancha delata su frustración cuando sus estrellas no ejecutan como él espera y hace años nos dejó claro que no tiene empacho para manifestar su desacuerdo con decisiones de interés comercial en la Federación Mexicana de Fútbol, creando el famosísimo término “partidos moleros”.

Sin embargo, Ferretti también tiene el otro lado de la moneda con acciones que tocan el corazón de la audiencia; desde las maldiciones a modo de broma para dirigirse a los reporteros, el estar siempre dispuesto para uno foto con los aficionados y hasta aquella premiación de 2011 en la que cedió su trofeo como mejor Director Técnico a su pupilo, Guillermo Vázquez Jr.

Ricardo Ferretti es la imagen de la experiencia, pues de todos es sabido que desde que inició su carrera como entrenador, no ha parado de trabajar; ha sido despedido, ha renunciado, pero nunca ha sido cesado. Cuando fue calificado como defensivo, su discurso ante la prensa fue contundente y repetido de diferentes formas para dejar como mensaje que su estilo privilegia partir del orden en su parado táctico.

Hoy “el Tuca” está por asumir su segundo interinato al frente de la Selección Mexicana y lo hace tras un manejo mediático estupendo. Tras descartarse en repetidas ocasiones como Director Técnico del representativo nacional, da la sensación de que la FMF le rogó para aceptar el cargo de manera provisional y tanto él como su club le están haciendo un favor al fútbol mexicano, basta un vistazo a las redes sociales de Tigres. Si se convirtiera en el entrenador definitivo, dicho contexto le dará un gran “colchón” ante la opinión pública: “Yo no quería, ustedes me insistieron”, y seguramente cerrará con su famoso “Déjenme trabajar”.

Tomar la silla de entrenador de la Selección Mexicana represefnta enfrentarse a una gran presión mediática de la que casi todos salen muy golpeados en términos de imagen y pareciera que no hay mejor candidato que Ricardo Ferretti para que la historia sea diferente; un técnico que nos recordó que está hecho en México con aquel discurso antes de los tiempos extra ante Estados Unidos, tocando fibras emocionales en jugadores, prensa y afición; un técnico de trayectoria respetada por todos sus públicos; un técnico que en su infancia quiso ser militar, tal vez de ahí venga la mayor muestra de que la disciplina está en su ADN, una disciplina que le vendría muy bien a la estructura deportiva de todas las categorías de la Selección Nacional.

Twitter: @angelpalma1

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