Zumby Pixel

Cruz Azul ya no es un acto de fe

Cruz Azul parece ir en serio con los esfuerzos para mejorar su reputación.
Foto: Ángel Palma

Publicado 07 agosto 2018 el 07 de Agosto de 2018

por

Ángel Palma

Uno de los considerados “grandes del fútbol mexicano”, por años, fue constante al dañar su reputación, al grado de, tras perder varias finales por el título, convertir el nombre de su institución en un verbo con carga negativa: CRUZAZULEAR (Acción y efecto de perder partidos). Incluso en Rusia, durante la Copa del Mundo, un mexicano se dio a la tarea de que aficionados extranjeros posaran con la camiseta de los cementeros, para darles mala suerte.

La máquina celeste se encontraba en una seria crisis de credibilidad, y justo ese punto fue el que atacó la directiva pensando en el torneo actual. A falta de credibilidad, se invirtió en acrecentarla incorporando a Ricardo Peláez, un directivo percibido como capaz y ganador, y llevando al mínimo la presencia mediática de Guillermo Álvarez. Peláez dio muestra de su experiencia para “matar” de inmediato la primera potencial crisis mediática al ser identificado con el máximo rival, el Club América; el directivo siempre antepuso el profesionalismo, ese profesionalismo que tanta falta le ha hecho a Cruz Azul ante los ojos de la afición. En la presentación de este directivo siguieron los mensajes positivos; el clima en la conferencia de prensa dio la sensación de que Guillermo Álvarez le estaba pasando la estafeta a “la mancuerna Peláez-Caixinha”, y estos a su vez, con el lenguaje corporal y la semiótica del vestuario, reforzaron el discurso de institucionalidad y trabajo en equipo.

Como mencioné, Guillermo Álvarez llevó su presencia mediática al mínimo, pero aún había que lidiar con otro tema que, mito o no, contribuyó para la mala percepción de Cruz Azul: el promotor Carlos Hurtado. A dicho personaje se le atribuyó que los refuerzos del club no dieran resultados, la percepción era que él decidía qué entrenador y qué jugadores conformarían el plantel; para colmo, los refuerzos no llegaban a tiempo y se les veía debutar alrededor de la jornada 3, como mínimo.

Hoy los medios no hablan de Hurtado, y sí destacaron unánimemente que Cruz Azul anunciaba, uno tras otro, fichajes de jugadores de calidad probada en la liga mexicana. El tema de que los refuerzos llegaran tarde, también se convirtió en una vieja práctica ante la opinión pública, anunciándolos antes de la Copa del Mundo e incorporándolos a la pre temporada, dando pie a trabajar el sentido de pertenencia; refuerzan la identidad con la afición empezando por llevar a los jugadores a conocer las raíces del club en Ciudad Cooperativa.

Cruz Azul parece ir en serio con los esfuerzos para mejorar su reputación; los líderes de opinión hablan bien de la institución, la afición responde en las tribunas, se pueden dar el lujo de que Caixinha “caliente los partidos” y dé show en una conferencia de prensa, aprovechando a otros personajes, también polémicos, como Nahuel Guzmán y Ricardo Ferretti. Sin embargo, estos esfuerzos no serán suficiente si no son constantes; la reputación se forma con estímulos sostenidos a lo largo del tiempo.

Twitter: @angelpalma1

Síguenos en Facebook ED deportes

Más noticias AQUÍ.

US - US -