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Peña de Bernal: Tierra de maíz y viñedos

Por: Blanca G. Villarello /El Dictamen
Peña de Bernal - Queretaro

Publicado 10 julio 2018 el 10 de Julio de 2018

por

Blanca G. Villarello

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¡Qué combinación tan extraña! ¿Maíz y viñedos, no les parece?, pero así es este lugar mágico en Querétaro que se llama Peña de Bernal, ubicada tan solo a unas 3 horas de la Ciudad de México, pero en donde se descubre un México muy diferente.

Obviamente lo primero que ves y que le da su nombre a esta localidad es esta maravillosa roca monolítica, que es la tercera más alta del mundo, con una pequeña iglesia hasta arriba, que para llegar hay que estar en buena forma, y a la que llegan constantes peregrinaciones. Se cree que este extraordinario peñasco, que cambia de colores en el transcurso del día, y que en las noches se esconde por completo, tiene casi 9 millones de años de haberse formado. Según lo que investigué, se constituyó de la lava de un volcán que se solidificó adentro de él cuando éste agotó su actividad.

Por su belleza, originalidad y tranquilidad, Peña de Bernal está catalogado como un Pueblo Mágico y, aunque el lugar es pequeño, es excepcional para un fin de semana de descanso, cargar pilas, comer delicioso y probar los vinos queretanos.

Hay varios hoteles boutique muy originales, como el Hostal Medieval o Los Arroyitos, a mí me encantó este último por sus originales suites y la vista espectacular de la peña que tienes desde ahí, parece que la pudieras tocar con las manos, sin embargo, no importa dónde te hospedes, todo está a un máximo de unos quince minutos de distancia del centro del pueblo y la peña se puede apreciar desde cualquier lugar de Bernal.

Si tienes la oportunidad en las noches, durante los fines de semana, hay un espectáculo de fuentes animadas con luz y sonido en las faldas de la peña. Lo más increíble de este lugar, culinariamente hablando, es el respeto y el uso que le dan al maíz, así que advertidos, no se vale ir a dieta o con restricciones alimenticias, ya que los desayunos consisten en ir a probar todo tipo de “gorditas” al centro de la ciudad. La variedad es impresionante, pero para los citadinos, lo más rico es reencontrar el olor y el sabor de las tortillas recién hechas, elaboradas realmente de maíz blanco o azul nixtamalizado, algo que prácticamente ya no vemos en los principales centros de consumos de nuestro país, además lo que hace tan especial están gorditas es que están hechas de maíz quebrado.

Así, como vas a encontrar un montón de fonditas de “gorditas” para ir a desayunar, cada quien te recomendara su favorita, también te va a impresionar ese delicioso antojito mexicano que son los esquites, hay de todos sabores y textualmente de colores, de chile poblano, de habanero, naturales, de jalapeño, es tanta la sorpresa, que realmente regresas una y otra vez a los puestecitos que están regados por el pueblo a probar los distintos sabores.

Para la comida tampoco te vas a salvar de seguir comiendo como pocas veces, y cuando llega la hora del hambre, a tu mesa arribaran deliciosas carnitas, cecina, barbacoa de borrego o guisos para hacer tacos.

Un platillo que me encantó fue un nopal gigante que no sé cómo, lo abren a la mitad y lo rellenan de nopalitos guisados, lo envuelven en aluminio y lo cuecen a las brasas, queda suavecito, realmente delicioso, y este sí, bajo en calorías, aunque me dicen que se pueden rellenar de diversos guisos o de queso. A estos les llaman los “nopales santos”.

El pueblecito es muy pintoresco, con un colorida muy alegre, a donde podrán irse de compras a su gusto, desde artesanías propias de la región, como son los hilados, hechos en telares que tienen más de 100 años de edad y la otra especialidad de la zona que son las piedras, que a mí me encantan, es el lugar ideal para adquirir cuarzos y cualquier tipo de rocas, de todos colores, a las que les hemos dado ciertos poderes esotéricos, como amatistas, citrinas, especialmente los ópalos de fuego, una de las gemas que mejor representa a México en este sector.

Como les comentaba al principio, el otro producto propio de esta zona, son las uvas, hay varios viñedos interesantes a visitar, especialmente, ahora que se acercan las vendimias, entre ellos están Freixenet y Azteca.

Ambas vitivinícolas tienen celebraciones muy tradicionales durante la vendimia, desde la bendición de la primera cosecha, la pisada de las uvas, charreadas, por lo que, generalmente, una visita durante estas épocas es un evento que dura todo el día, en donde te dan de comer especialidades locales, maridadas con los vinos de la casa. Estos eventos duran bien entrada la noche y, además, podrán disfrutar de música para bailar y cantar, al ritmo de nuevos talentos u otros más conocidos. Lo que sí es seguro es una jornada llena de diversión.

En esta zona se producen básicamente uvas de las variedades de ciclo corto, que tienen muy pocos minerales, por lo que los vinos son más bien dulzones. Hay una producción interesante de vinos blancos como los St Emilion, Chenin, Sauvignon blanc y Macabeu. En tintos encontrarán Cabernet Sauvignon, Pinot Noir, Gamay, Pinot Gris y Malbec.

Muchos viñedos son jóvenes y sus marcas desconocidas, es una zona que está floreciendo mucho en este sector, y en la que hay que conservar un ojo, para ir viendo cómo madura la producción vinícola y ver que sorpresas nos dan o que novedades podemos encontrar.

Otro evento importante para la localidad es el equinoccio de primavera (21 de marzo) cuando miles de turistas asisten a cargarse de energía en las celebraciones místicas que se realizan para festejar este fenómeno astronómico y astrológico, para los creyentes en las filosofías “new age”. También durante el año cerca de la Peña encontraras brujos que te hagan un limpia y temazcales.

Así que, entre vino, gorditas, temazcales y actividades al aire libre, la Peña de Bernal se manifestara constantemente en tu memoria, esperando tú regreso.

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