Zumby Pixel

¿Por qué las cebollas nos hacen llorar?

Cuando las cortas se activa un mecanismo de defensa por parte del vegetal

Publicado 21 julio 2018 el 21 de Julio de 2018

por

¿Alguna vez te has preguntado porque tus ojos arden y lagrimean casi de forma incontrolable cuando cortas una, aparentemente, inocente cebolla? Un estudio, realizado por la revista ACS Chemical Biology, explica a detalle el porqué de este molesto efecto.

El responsable de que tus ojos no puedan parar de lagrimear cada vez que cortas una cebolla es un químico llamado Factor Lacrimatorio o FL, el cual se libera cuando cortamos las múltiples capas de esta verdura. Al cortarla, las células que conforman a la cebolla se abren y dos sustancias, que generalmente se encuentran separadas, se unen, convirtiéndolas en algo similar a un arma química que ataca tus pupilas.

A este químico se le denomina Factor Lacrimatorio debido a que activa los mismos mecanismos que se despiertan cuando el cuerpo se encuentra en presencia de gas lacrimógeno. El estudio revela que este químico existe como resultado de un mecanismo de defensa que evolucionó en la cebolla para protegerse de animales que se alimentaban de ella.

“El camino bioquímico que les da sabor a las cebollas es parte de la guerra química contra los microbios y los animales. Este mecanismo de defensa implica la formación de un Factor Lacrimógeno Volátil (LF) que causa irritación ocular familiar asociada con el corte de cebolla. La LF se produce en una reacción por la cual se produce la conversión de un sustrato de ácido sulfénico en LF”, explica la investigación.

Cofepris ordena retiro de ocho medicamentos por impureza de activo

Comer helado de chocolate hace feliz

Lo anterior significa que al cortar una cebolla ésta activa su mecanismo de defensa por medio de la cual sus células se descomponen. Dicho proceso genera una potente reacción química que provoca ardor en nuestros ojos y las incontenibles lágrimas.

La reacción química de la que se habla no es otra cosa más que el encuentro de una molécula llamada ácido sulfénico con una proteína conocida como alinasa. Ambas se encuentran en partes diferentes de la cebolla pero al cortarla las paredes celulares que las dividen se rompen y ambas sustancias chocan entre sí. Al hacerlo el ácido sulfénico se transforma en un potente gas que ataca a nuestros ojos.

Por suerte el efecto no es dañino y basta alejarse del “arma química”, en este caso la cebolla, para lograr reducir el efecto. Un pequeño sacrificio que hay que realizar para poder obtener el sabor y sazón que da este alimento.

Síguenos en Twitter @ElDictamen

O si lo prefieres, en Facebook /ElDictamen.

Más noticias AQUÍ.

- US -