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¡Qué vergüenza!

Por: Manolo Figueroa Unda
Foto: Agencias

Publicado 28 julio 2018 el 28 de Julio de 2018

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Esta columna la escribo desde California, lugar donde resido desde hace 36 años. Mi trabajo profesional estuvo encaminado a ofrecer una visión informada, científica sobre los problemas de la región. Parecía ser un poco extraño como latinoamericano escribir sobre nuestras naciones, cuando en realidad mi trabajo académico se enfocaba en la participación de las minorías latinas en los EE. UU. Dediqué toda mi vida académica y de investigación a promover y destruir los mitos y las deformaciones que existen en este país hacia nuestros conciudadanos y descendientes que deben estar constantemente al acecho de las posibles violaciones a sus derechos civiles por los instrumentos del estado en manos de sectores racistas y discriminatorios, fuertemente enraizados en esta nación. Mis trabajos acerca la realidad latinoamericana era realizada en los momentos aledaños a trabajo académico y están ampliamente difundidos. Hoy debo enfocarme en los EE.UU., puesto que la llegada de la derecha dura al poder ejecutivo, legislativo y judicial ha creado una realidad que es peligrosa y alarmante para todos los ciudadanos creyentes en un sistema justo y democrático, así como para las naciones cercanas a esta nación.

Las acciones de la administración Trump ha puesto al descubierto la fragilidad del sistema liberal americano desafiando la constitucionalidad de “controles y contrapesos” que es inherente a la separación de poderes entre las tres ramas del gobierno. Por una parte, el desconocimiento e ignorancia por parte del presidente de los protocolos institucionales que deben seguirse, así como la completa descomposición y falta de autoridad moral del Partido Republicano, mayoría en la Cámara de Diputados y el Senado, han creado en el país una sensación que históricamente se acerca a la emergencia del totalitarismo y fascismo en el siglo XX. La muralla en la frontera, el tratamiento a los inmigrantes que llegan a la frontera americana, el tratamiento a las minorías en educación, la incompetencia y corrupción de sus ministros de estado, son unas muestras de las políticas neofascistas que se han puesto en marcha en esta administración.

Para que hablar de las relaciones internacionales. Esta presidencia no ha dejado país por enajenar y tensar relaciones. Sus decisiones han sido ilógicas, irracionales y estratégicamente destructivas.

La relación con México está en sus peores momentos; para que decir de Canadá, China, Inglaterra y los países de la Unión Europea. Si bien es cierto que las relaciones comerciales y financieras pudieran ser corregidas (sentarse a discutir el beneficio para todos), el presidente ha elegido el garrote antes de la zanahoria. Lo que ha conseguido es exacerbar las respuestas de esas naciones y romper protocolos diplomáticos que habían tenido efectos beneficiosos. Todo esto lo pagará el ciudadano y trabajador americano.

Las opiniones expresadas por los columnistas son independientes y no reflejan necesariamente el punto de vista de El Dictamen.

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