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Infringir la ley

Por: Carlos Robles
Infringir la ley

Publicado 11 julio 2018 el 11 de Julio de 2018

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Hacerlo nos lleva a pensar de inmediato en consecuencias legales, graves probablemente.

Así nos educaron durante muchos años y está bien, pero la realidad -hoy en día- es diferente.

Derivado de algo llamado impunidad ya casi nadie paga su deuda con la sociedad; ésta deriva de la corrupción. Lo sé, leíste esa última palabra y se te revolvió el estómago, estás pensando en dejar de leer esto. Se vale. Hazlo.

Sin embargo, si no te he perdido te invito a pensar en estas preguntas.

¿Quiénes van a parar a las cárceles en México?

¿Crees que los verdaderos delincuentes están ahí?

De manera personal no creo que los criminales más atroces duerman en algún penal de “máxima seguridad” y no lo creo porque insisto, no les pasa nada tras quebrantar las leyes.

Ejemplos hay miles pero voy a destacar uno que tiene que ver con los Partidos Políticos. Lo sé, nuevamente te da asco saber de esto, pero es necesario para hacer que los mexicanos despertemos y tomemos acción.

Resulta que el árbitro (alias el INE) tiene pruebas contundentes de que los partidos violan sistemáticamente las leyes electorales. Quienes nos damos cuenta lo denunciamos públicamente y la respuesta en automático de la autoridad es multar a los infractores. Lo lamentable es que pagan esas infracciones con recursos provenientes de las prerrogativas que Hacienda le da al INE y así se creó un círculo vicioso.

Traducción: no les cuesta nada a los delincuentes partidistas pues el dinero se lo devolvieron a quien originalmente se los otorgó. Así la red criminal. ¿Qué tal?

Concluyo afirmando que quienes violan la ley electoral de manera continua lo hacen con pleno conocimiento de causa y de consecuencias: ninguna en absoluto. Lo hacen por estrategia. Les es más rentable violar le ley, obtener así ventajas competitivas y publicitarias y ya muy después en el tiempo, pagar una bicoca de multa con dinero de los mexicanos.

Lo sé. Son repugnantes.

Las opiniones expresadas por los columnistas son independientes y no reflejan necesariamente el punto de vista de El Dictamen.

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