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El silencio comprometedor

Por: Manolo Figueroa Unda
El silencio comprometedor

Publicado 27 julio 2018 el 27 de Julio de 2018

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Una de las cualidades que valoro como persona y en mi profesión es la de responsabilizarme por mis actos. Es difícil, porque el reconocer errores o decisiones equivocadas, puede ser doloroso y/o menguar nuestro status en una relación. Es más satisfactorio buscar chivos expiatorios Los mismo ocurre en las políticas de las naciones. Es más fácil culpar a otros por la inoperancia, ignorancia, inacción y errores, que asumir las consecuencias de públicamente reconocer los errores y afrontar las consecuencias.

Voy a ofrecer ejemplos. El primero es la inmigración histórica desde México hacia los Estados Unidos. Tema delicado que estoy dispuesto a dialogar abiertamente. Como académico dedicado a las dinámicas de la comunidad mexico americana por muchos años, resulta absolutamente claro que los EEUU se ha beneficiado enormemente del flujo de ciudadanos mexicanos hacia todos los rincones de la nación. No hay ninguna duda al respecto. Esta es una comunidad que ha luchado con sacrificio, trabajo, y siendo el repositorio del racismo y la discriminación del país del norte, creado y hecho poderoso por inmigrantes de todas partes del mundo. La respuesta es de miedo hacia el extra de la creatividad y enorme espíritu de trabajo del inmigrante, así como el desafío a las cultura blanca, europeizante y puritana, por lenguajes, costumbres, formas de socializar que en todos los casos han enriquecido el “ethos” de EEUU, pero que es difícil de tragar por parte de la ciudadanía americana.

Una de las constantes en los EEUU es la de tener chivos expiatorios. Uno de los más utilizados es el inmigrante mexicano y latinoamericano. Trump lo ha dicho muy claramente y no es propio volver a repetirlo aquí. Cuando se sufre una recesión, desastre económico o político, el odio al inmigrante aparece siempre. Los movimientos antiinmigrante, generalmente de la derecha americana, se hace público y en muchos casos, físicamente peligroso. Las comunidades se han levantado para protestar por esta realidad y han incluido a muchas comunidades tanto de color como blancas. Yo soy parte de esas comunidades.

Sin embargo, lo que siempre me ha dado de pensar es un argumento que a los mexicanos no les gusta. Que han hecho los políticos, empresarios, intelectuales, profesionales por desarrollar la nación de manera de que el mejor recurso de México, que no es el petróleo, sino su ciudadanía debe dejar el país por necesidad y no por gusto (lo dijo López Obrador). Por muchos años, los políticos mexicanos guardaron silencio cómplice y en muchos casos alentaron la ideología de la discriminación hacia el “pocho” o inmigrante que salió de México y que pudo trabajar, educar a sus hijos, progresar, debido a que tuvo las oportunidades que le fueron negadas en su nación de origen. Si esta conversación se hubiera llevado a cabo muchos años atrás, en vez de propagar los beneficios de una revolución que ya lo entregó todo hace mucho tiempo, tal vez otro gallo hubiera cantado.

Las opiniones expresadas por los columnistas son independientes y no reflejan necesariamente el punto de vista de El Dictamen.

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