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De la Reacción a la Esperanza

 Por: Irene Ortega Valdivia

Publicado 12 julio 2018 el 12 de Julio de 2018

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En este inicio y final democrático que se está viviendo y observando que hay muchas cosas que deben ponerse en su lugar, concluyo que es falso que hayamos nacido con virtudes y defectos imposibles de modificarse; tan sencillo porque nuestros hábitos hacen que seamos como somos, de allí tanta palabrería forzada del candidato ganador a la Presidencia de la República. Sin embargo, al través de todo el tiempo que perduró la campaña, trató siempre de no caer en el profundo desequilibrio que implica confundir los medios con los fines.
El Presidente elegido gracias al voto del miedo, se prepara para representar a México ante el mundo con la plena convicción de que los mexicanos ni somos inferiores, ni nos sentimos inferiores a pesar de la inocultable crisis en que estamos; situación que conocemos todos y también los extranjeros; y entre tantas carencias existentes se menciona la crisis económica y poco o nada de crisis moral; realidad que nos acosa constantemente.
Y así de sencillo, el señor López Obrador reafirmó que la Patria no se acabó con la expropiación petrolera como tampoco con la expropiación de los bancos; pero quiénes son los culpables de esta inocultable y grave crisis de nuestra nación? Sin lugar a duda, en mayor o menor grado, de una forma o de otra somos todos.
Con evidente exageración, se ha estado escuchando que la ira y la tristeza anidan en la visión de los vencidos, pero con la misma certeza de que la historia siempre la han escrito los vencedores;  por esto y por más el hacer en éste ahora se impone y se exige trabajar y trabajar a pesar del triunfo inesperado ya que las ideas que asaltan la imaginación del ganador en este momento de triunfo, son admirables sin dejar fuera sus frustraciones humanas revestidas de sarcasmos, ese humano afán por trascender en tres vertientes: la natural, la social, la espiritual y hoy la política.
Mientras tanto, se está tratando de no caer en el profundo desequilibrio que implica confundir a las personas con los fines.
Es verdad que la primera reacción fue la frustración, pero enseguida dimos paso a la esperanza y por que no, al deseo que todo cambio puede mejorar, encarando las reacciones con orgullo y sin miedo, aunque las razones del festejo no convencen ante una democracia simulada y una soberanía amenazada.

Las opiniones expresadas por los columnistas son independientes y no reflejan necesariamente el punto de vista de El Dictamen.

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