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Citarse con la historia

Por: César Tovar
Citarse con la historia

Publicado 02 julio 2018 el 02 de Julio de 2018

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Decir que la noche de ayer fue histórica, no sobra. No sobra porque cada uno de nosotros tenemos nuestra particular historia de frustración con la democracia o con lo que de ella emanó desde los orígenes de la nación.

Ya sea por vivir los regímenes absolutistas del viejo PRI, el falso cambio con Vicente Fox o historias aún más tristes, la relación del mexicano con los principios electorales de la Grecia antigua no era precisamente elocuente.

Se sabe que combatimos contra una serie de realidades y ficciones que generaron desapego hacia la certeza, que nos dejaron la duda constante, la zozobra impuesta, la incapacidad de creer al cien por ciento en los procesos de cualquier índole. Incluso en las instituciones.

Daniel Cossío Villegas lo tuvo claro siempre: no será el movimiento interno lo que mueva al país, sino el mazazo de realidad que se avecina. Un mazazo que pudiese ser dulce, o no tanto.

Por ello es que lo ocurrido el domingo 1 de julio quedará en la memoria colectiva como un punto de inflexión para el futuro, pues mucho más allá de los ganadores y perdedores de la elección, lo que salió fortalecido fue el Estado con un mazazo de cordura.

El Estado en mayúscula, es decir, aquello que los grandes pensadores de la ciencia política ayudaron a formar siglos atrás. El Estado mexicano por el que los patriotas lucharon, patriotas moderados como Francisco I. Madero o José María Pino Suárez, u otros conservadores como Nicolás Bravo y los últimos, que no menos importantes, liberales como los hermanos Magón o Benito Juárez.

Los millones de ciudadanos que con esperanza, júbilo y cordura salieron a votar, los decenas de miles que vigilaron y certificaron la elección, en conjunto con los grupos de poder que tanto se temía jugaran en contra de los intereses nacionales, dieron una muestra categórica que hoy por hoy no hay nada por encima de México.

Y eso, esa parte, marca los derroteros de la nación. Si lo vivido hoy toma forma y sentido, puede acabar como la consigna general para los mexicanos, todos y cada uno, sin importar creencias, tendencias, género o clase social creyendo que el Estado, de una vez por todas, es santo y seña, inicio y fin.

Se trata entonces de comprender lo hecho ayer, el paso hacia adelante, con valentía y arrojo, con coraje, pero también con cabeza. México y sus ciudadanos se citaron con la historia.

Las opiniones expresadas por los columnistas son independientes y no reflejan necesariamente el punto de vista de El Dictamen.

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