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El verdadero Juárez

Por: Guillermo Ingram
Don Benito Juárez

Publicado 24 julio 2018 el 24 de Julio de 2018

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Hoy, una vez más el nombre de Don Benito Juárez vuelve a la efervescencia con motivo de la mención de este prócer mexicano por parte de AMLO en la campaña electoral a la Presidencia. Como en otras ocasiones ya lo he hecho, hoy que vuelve a mencionarse la obra de Juárez, no debemos de olvidar que prácticamente el primero que reconoce la obra del ilustre oaxaqueño fue otro ilustre oaxaqueño, Don Porfirio Díaz, quien incluso, para demostración de lo que aquí digo, es el que le ha mandado a construir el monumento más bonito que tiene Juárez y creo también uno de los más vistosos en el país entero: el Hemiciclo a Juárez. Levantado en la alameda de la Ciudad de México y del que estoy seguro, muy pocos mexicanos sabemos es obra de la voluntad del gran Presidente que hemos tenido en el país. Lo que sea de cada quien, bien fregón el conjunto estatuario, el cual, por la inquina, ignorancia, permisibilidad y demás yerbas de gobiernos en turno, han permitido miles de actos de vandalismos a este patrimonio de todos los mexicas. Como esas pintas espantosas llevadas a cabo en el mármol mismo de esa obra de arte.

FUE Y ES RECONOCIDO MUNDIALMENTE (MUSOLINI POR ESO SE LLAMÓ BENITO)

Pero en fin, sigamos con el verdadero Juárez, quien llega a la Presidencia por la renuncia del titular, Ignacio Comonfort en 1858 y como la Constitución de 1857 disponía que a falta del Presidente su sucesor era el presidente de la Suprema Corte de Justicia, siendo nada menos que Don Benito Juárez el titular de la SCJ. A partir de aquí comienza la tarea del gran oaxaqueño, quien apoyado en su monolítica y por demás proverbial zapoteca testarudez ¡Vence todo obstáculo que le impidiera llegar a ser y estar vigente como Presidente de México!, lo cual incluye combatir, no sólo a los conservadores, sino a la siempre traidora y materialistas Iglesia Católica, así como al imperio francés, encarnado en la persona de Maximiliano de Habsburgo. Una vez consolidada su obra, reconocida en todo el mundo, por haber luchado en contra del entonces más poderoso ejército del mundo, el francés, tiene un respaldo (como ser diría hoy) ¡Global! Pero, necio el zapoteca, se reeligió cuantas veces fue necesario, a pesar de las advertencias de sus colaboradores, quienes le decían que con tal actitud echaría a perder la grandeza alcanzada. Pero, Don Benis, fue un viejo suertudo (en buen mexicano se diría “lechudo”), pues la muerte (se infartó) lo alcanza ¡Trabajando en Palacio Nacional!, en donde vivía, el 18 de julio de 1872. No terminó su administración. De lo contrario, tal y como la letra del danzón “Juárez”: “Porque si Juárez no hubiera muerto… todavía viviría”. Ergo: sería siendo Presidente.

REITERO, FUE UN VIEJO “LECHUDO”

Como también les he explicado, a lo largo de su gobierno, lleva a cabo toda una serie de actos, que gracias a Dios no cuajaron, como el Tratado McLane-Ocampo, del cual ya les he platicado, en donde entregaba en bandeja de plata la soberanía nacional a Gringolandia, con el único afán tal tratado de obtener ayuda militar para echar a los franceses (¿Ven que sí era suertudo el viejo?). Les he hablado ya de la obra de Don Francisco Bulnes: “El verdadero Juárez”, en donde pone como sarape a nuestro prócer.

SE RODEÓ DE GENTE MUY CAPAZ

Pero, como todo buen político, a Juárez se le juzga y reconoce por sus aciertos ¡Que fueron muchos!, pues habiendo sido gente de luces y sombras, las primeras fueron las que prevalecieron.

Entre las virtudes que tuvo Juárez, fue haberse sabido rodear de gente muy capaz ¡Y haberlos sabido escuchar! Sobre todo en momentos decisivos, como a su secretario particular Don Guillermo Prieto, cuando a Juárez le estaba entrando la duda de si echarse o no a Maximiliano y le dijo el famoso: “¡Ahora o nunca señor Presidente!”. ¡Y zas, chupó Faros Max!

TESTARUDO, PERO ¡SABÍA ESCUCHAR!

Así es la vida de muchos políticos, luces y sombras, como les cuento, con Juárez prevalecieron las luces, sobre todo por la suerte de Don Benis, pero, por ejemplo, en el caso de Don Porfis, este gran oaxaqueño no supo morir a tiempo. Tal vez si hubiese nombrado a Madero como Vicepresidente, otro gallo nos estaría cantando… pero en fin, el “hubiese”, sobre todo en política ¡No existe!

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