Zumby Pixel

AVISO DE OCASIÓN, por Guillermo Ingram

"Cubro plaza de funcionario de gobierno indignado por ganar solo $108,000.00 (ciento ocho mil pesos) al mes. Disponibilidad inmediata".
Foto: Agencias

Publicado 22 julio 2018 el 22 de Julio de 2018

por

“Cubro plaza de funcionario de gobierno indignado por ganar solo $108,000.00 (ciento ocho mil pesos) al mes. Disponibilidad inmediata”.

QUERIENDO SORPRENDER AL MARIDO

Una mujer quería saber qué pasaría si le decía a su esposo que se iba de la casa sin decirle a dónde. Así que escribió una carta diciéndole que estaba cansada de él y que no quería estar con él. Al terminar dejó la carta en la mesa de noche y se escondió debajo de la cama. Cuando llegó su esposo a la casa leyó la carta y escribió algo en ella, luego empezó a cantar y a cambiarse de ropa.

Tomó su teléfono y marcó un número y dijo: “Hola nena, me estoy cambiando para encontrarme contigo, con la otra, la bruja, ya se acabó todo, fui un tonto en casarme con ella, ojalá te hubiese conocido antes, ya nos vemos amor”. El hombre se fue y la mujer salió destrozada y llorando de debajo de la cama, fue y miró la nota escrita por su esposo y decía: “Se te veían las patas, …endeja, voy a comprar el pan. Ahora regreso…”.

EL PERRO GUARDIAN

Un señor compra un perro de nombre Bobi, se lo vendieron con total garantía de que sabía cuidar muy bien la casa y a la familia, estaba tan bien entrenado el perro que hasta contestaba el teléfono; claro, su lenguaje era limitado, reduciéndose a un ladrido equivalente a “sí” y dos ladridos equivalían a “no”.

El señor sale de viaje de negocios, llama a la casa y cual va siendo su sorpresa al escuchar al perro al teléfono echando un ladrido. Inmediatamente él le pregunta: “Bobi ¿Está mi esposa?”, el perro vuelve a ladrar una vez. “¿Está sola?”. Dos ladridos. “¿Con alguna vecina?”. Dos ladridos. “¿Con alguna excompañera de escuela?”. Dos ladridos. “¿Es una persona desconocida, sexo femenino?”. Dos ladridos “¿Es un hombre Bobi?”.

Un ladrido. “¿Están tomando café en la cocina?”. Dos ladridos. “¿Están tomando vermut en el patio?”. Dos ladridos. Para estas alturas el marido ya denota un tono de voz entrecortado, como si fuese a romper en llanto, pero sigue cuestionando al perro y lo apremia: “¿Están en la habitación?”. Un ladrido. “¿Están los dos solos?”. Un ladrido. El marido está casi roto en llanto, pero logra articular la siguiente pregunta: “¿Qué están haciendo?”. El perro comienza a jadear.

ALGO DEMONIACO

La madre entra alarmada y con cara de susto a la recámara de su hijo adolescente, reflejando el estado anímico en el timbre angustioso de su voz, e interroga a su vástago: “¡Hijo! ¿Por qué hay un pentagrama dibujado con sangre en el baño, además, acompañado de velas encendidas en el suelo y crucifijos de cabeza en las paredes?”.

El muchachón, sin inmutarse, sin dejar de mover el mouse ¡Y mucho menos desviar la atención de la pantalla de su computadora!, impertérrito le responde a la autora de sus días: “Tú me dijiste que pusiera algo demoniaco para limpiar el baño”. La madre, reponiéndose del susto, pasa del terror a la agresión, espetándole: “¡Algo de amoniaco, amoniaco, pendejo, dije amoniaco!”.

Las opiniones expresadas por los columnistas son independientes y no reflejan necesariamente el punto de vista de El Dictamen.

- US -