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Agua, tema de sobrevivencia y seguridad nacional

Por: Javier Herrera Borunda
Agua, tema de sobrevivencia y seguridad nacional

Publicado 26 julio 2018 el 26 de Julio de 2018

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El agua es un bien estratégico en tanto representa un recurso fundamental para la sobrevivencia del ser humano en el planeta, de esta manera es también un tema de seguridad nacional. Es posible afirmar que el vital líquido es el sustento del progreso de las sociedades, pero en ocasiones también representa el conflicto más grave al que se pueden enfrentar las comunidades. Las políticas de sustentabilidad ligadas al manejo de los recursos hídricos son fundamentales para la salud, el bienestar y el desarrollo de México.

México es un país privilegiado en el mundo en cuanto a su gran diversidad de ecosistemas y enormes recursos hídricos, sin embargo, ello no nos exime de proyectar su óptima utilización, especialmente frente a los graves riesgos asociados al cambio climático y por tanto a los desastres naturales; al contrario, nos obliga a desarrollar una nueva cultura de convivencia con este recurso, orientando y transformando en un potencial constructivo su capacidad destructiva, de manera muy enfática en aquellos estados de la República donde los escurrimientos de agua pueden representar un grave riesgo para sus habitantes.

De acuerdo a la Comisión Nacional del Agua, en abril de 2018, nuestro país cuenta con 653 cuerpos de agua subterránea y con una red hidrográfica de 633 mil kilómetros de longitud en la que destacan cincuenta ríos principales por los que fluye el 87% del escurrimiento superficial de aguas y sus cuencas cubren el 65% de la superficie nacional. De entre ellos los ríos Balsas, Coatzacoalcos, Grijalva-Usumacinta, Pánuco, Papaloapan, Santiago y Tonalá representan dos terceras partes del escurrimiento superficial total y sus cuencas cubren el 22% del territorio nacional.

Por otro lado, México recibe Anualmente 1’449,471 millones de metros cúbicos de agua de lluvias, de la cual se estima que el 72% se evapora, el 21.5% escurre por nuestros ríos y arroyos y el porcentaje restante se infiltra al subsuelo y recarga los acuíferos.

Pensar que México podría sufrir falta de agua parecía ser sólo un referente académico presente en los foros nacionales e internacionales donde se discute el manejo y la previsión del agua en el mundo, sin embargo, muy poco hemos reflexionado en la posibilidad de la presencia futura de territorios desérticos en nuestro país, más allá de los que ya existen en zonas delimitadas.

Lo cierto es que el futuro nos podría alcanzar con enorme velocidad. Indudablemente hoy contamos con mejores sistemas de recolección y distribución de agua, más plantas de tratamiento, mayor cultura de su cuidado, pero también más población, lo que genera un efecto de escasez y, por tanto, mayores presiones sociales y económicas, ineludibles de atender y de tener presentes en nuestros planes de desarrollo, especialmente debido a que la distribución de este recurso es desigual a lo largo del territorio nacional y las concentraciones poblacionales en los centros urbanos presionan las fuentes de agua existentes poniéndolas al borde de su inviabilidad por el derroche y consumo excesivo, que combinado con el efecto contaminante de ríos y cuerpos de agua, cierra un círculo negativo que amenaza nuestro desarrollo.

El Partido Verde Ecologista de México ha sido y seguirá siendo enfático en el cuidado y conservación del medio ambiente, de manera muy especial en cuanto a garantizar la seguridad hídrica de todas las regiones y habitantes del país como lo consagra nuestra Carta Magna. Ello lo podremos lograr si atendemos responsablemente problemas asociados al agua como son la contaminación, el ordenamiento territorial sin planeación, e incluso los problemas políticos y económicos que se presentan en torno a su uso.

Una serie de acciones podrían contribuir de manera destacada en la gestión eficiente del agua en nuestro país. Entre ellas, el control de la desforestación estableciendo campañas que nos permitan recuperar los bosques que se han destruido por incendios forestales —provocados o no— por la explotación agrícola o ganadera que se ha dado de manera irregular en zonas boscosas y por la expansión inmobiliaria no controlada en zonas de bosques.

Una cultura de cuidado del agua implica también la promoción y acción en cuanto al control de residuos sólidos, la denuncia y tratamiento de las fugas de agua en las redes de distribución, la racionalización del vital líquido en nuestras actividades cotidianas, una gestión administrativa que permita la recuperación de los ciclos hídricos, y el diseño de políticas relacionadas con la prevención de pérdidas económicas en casos de desastres hidrológicos como meteoros, tormentas, inundaciones y sequías.

Dado que nuestros escurrimientos de agua corren por diversas entidades federativas y en algunos casos también son colindantes con espacios fronterizos que involucran a otras naciones, son necesarios acuerdos de sustentabilidad hídrica entre las partes involucradas para el cuidado de las zonas acuíferas interestatales y transfronterizas.

Muy relacionado con el tema de la contaminación de nuestros recursos hídricos se encuentra la descarga irracional de aguas residuales, industriales, comerciales o habitacionales en nuestros ríos, lagunas y lagos. En este sentido tenemos mucho trabajo por delante, las aguas residuales deben ser descargadas en zonas controladas y ser sometidas a tratamientos que permitan su reutilización. El rescate de zonas que ya están contaminadas por este motivo es una prioridad insoslayable ya que de manera directa afectan los ecosistemas de su alrededor.

En México se estima que la generación de electricidad representa un costo muy alto para la operatividad de los servicios hídricos, debemos pasar en muy corto plazo a la generación de energías limpias que lo amortigüen y nos permitan la preservación de nuestros recursos de agua.

Cambiar las tendencias actuales relacionadas con el mal uso del agua, antes de que sean irreversibles, se relaciona con el desarrollo de políticas públicas que deriven en una cultura nacional que permita su control y seguimiento. En el Partido Verde Ecologista de México seguiremos luchando por lograrlo al lado de una ciudadanía convencida de que el futuro está en nuestras propias manos.

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