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¿Qué está pasando en la Antártida?

El continente más frío del planeta está padeciendo grandes impactos provocados por el calentamiento global y la contaminación.
Imagen: Pixabay

Publicado 08 julio 2018 el 08 de Julio de 2018

por

Giselle Avila / El Dictamen

Deshielo constante y descomunal

La capa de hielo de la Antártida es un indicador importante del cambio climático y el motor del aumento del nivel del mar, por ello, recientemente se dieron a conocer una serie de estudios científicos en la revista Nature, en los cuales incluyeron observaciones satelitales del volumen variable, flujo y atracción gravitacional de estas capas. El resultado de esto reveló la pérdida de más de 3 billones de toneladas de hielo en el periodo de 1992 a 2017.

A partir de este resultado, se concretó que la velocidad a la que la Antártida pierde hielo se triplicó del 2007 al 2017, dicho fenómeno podría provocar un aumento al nivel del mar de 15 centímetros en el año 2100. El constante colapso de la plataforma de hielo ha aumentado la tasa de pérdida de hielo de la Península Antártica, ha pasado de perder una media de 76,000 millones de toneladas de hielo a perder 219,000 millones anuales durante los últimos seis años.

Un dato aún más indócil de dichos estudios, arroja que este polo almacena suficiente agua congelada (entre el 60% y el 90% de agua dulce del planeta) como para aumentar el nivel del mar hasta 58 centímetros de altura. Las reducciones en el espesor y la extensión de las plataformas flotantes de hielo han alterado el flujo de hielo en el interior, lo que ha provocado la retirada aceleración y la extracción de muchas corrientes de hielo que terminan en el mar.

Así mismo, en abril de este año, otro estudio del mismo grupo de investigadores detectó una preferencia a la disminución de la salinidad en las aguas antárticas, alimentadas por el deshielo de las capas de hielo, lo que afecta la densidad de las aguas profundas y muy frías. Esto podría alterar los ciclos biológicos de todos los seres vivos de la zona, comenzando con el fitoplancton, organismo crítico de este ecosistema.

Plásticos han comenzado a invadir al también llamado “último desierto del mundo”.

Además de los anteriores datos alarmantes, a principios de 2018, Greenpeace emprendió una expedición por la Antártida que duró tres meses, esto para llevar a cabo arduas investigaciones científicas, en las cuales incluyeron inmersiones submarinas en el fondo del mar explorando ecosistemas del fondo del mar para muestreo. Dicha investigación arrojó el hallazgo de desechos microplásticos y productos químicos peligrosos persistentes, incluso en las más remotas áreas del continente,  como alrededor de la Península Antártica, el Estrecho de Bransfield y en áreas que están siendo consideradas para la protección debido a su importancia para la fauna silvestre.

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Afirman los investigadores de esta organización ambientalista que parte de este hallazgo fue visible de inmediato ya que vieron desechos de la industria pesquera flotando en las aguas, como boyas, redes y lonas alquitranadas entre icebergs, pero esto no fue lo más pavoroso sino el descubrimiento de los mencionados desechos peligrosos inmersos en el mar y en la nieve, ya que el problema va aún más allá de la basura visible y debe abordarse desde el origen.

Las muestras de nieve recolectada incluyeron nieve recién caída, lo que sugiere que los químicos peligrosos provenían de la atmósfera, mismos que se atribuyen a muchos procesos industriales y productos de consumo, así que los investigadores aseguran que llegaron ahí a través de lluvias o nevadas contaminadas.

Muerte innumerable de especie de pingüinos en la Antártida

Y para culminar, las constantes noticias catastróficas de miles de muertes de pingüinos al año que han conmocionado al mundo. En el 2017, el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) anunció que se registraron mencionadas muertes de pingüinos en la última temporada de reproducción a causa de la de  la  inusual extensión de las capas de hielos que se extendieron a finales del verano, lo que obligó a los pingüinos adultos a viajar distancias extensas en búsqueda de alimento para sus crías, a medida del viaje tan largo, provocó que una gran cantidad de crías murieran de hambre.

Ahora ya se ha encontrado inmersa la palabra contaminación en todo su esplendor y en todos los rincones de nuestra Tierra, desde el polo norte hasta el polo sur, e incluso en el punto más profundo del océano del continente más frío del planeta, el único que quedaba sin ser víctima de la terrible profanación del hombre.  Probablemente la población se mantenga al margen de toda esta situación, pues es una zona “lejana” a nuestro entorno, pero si está afectando a nuestra madre Tierra es lo suficientemente impactante para comenzar a trabajar rápidamente para reconstruir un mundo del que nos hemos encargado de casi destruir.

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