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Hallan en Veracruz yugo totonaco relacionado con el juego de pelota (VIDEO)

La supervisión del INAH de las obras del gasoducto Sur de Texas-Tuxpan permitió la ubicación de 41 sitios con material arqueológico
Vista posterior de la pieza. Cortesía Gabino López, INAH.

Publicado 07 julio 2018 el 07 de Julio de 2018

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*Descubierto en Tamiahua, Veracruz, representaría a una serpiente; tiene labradas dos cabezas humanas en sus remates y un rostro felino en su curva externa

En tiempos prehispánicos y dentro de muchas culturas mesoamericanas, quienes participaban en juegos de pelota usaban una vestimenta cuya base era un aditamento con forma de U, hecho de madera, cuero o algodón, el cual ceñían a sus caderas a fin de golpear la pelota con seguridad. Los yugos, como se les denomina, eran a veces replicados en piedra y utilizados con fines rituales, aunque hoy día son piezas poco frecuentes incluso en contextos y sitios ceremoniales.

Por ello, es relevante el hallazgo, producto de labores de salvamento arqueológico emprendidas por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), de un yugo de piedra gris que durante siglos y sin estar asociado a arquitectura monumental u ofrenda alguna, permaneció bajo un terreno cercano al municipio de Tamiahua, en Veracruz.

El arqueólogo Gabino López Arenas, coordinador del proyecto de salvamento en la obra del Gasoducto Sur de Texas-Tuxpan, precisó que se trata de un objeto tallado en granito y con dimensiones de 40.5 centímetros de largo, 37 cm de ancho y 10 cm de espesor.

“Presenta bajorrelieves con forma de grecas en sus caras externas y superior, y una cabeza de serpiente y un cascabel en sus lados. Sus dos remates tienen labradas cabezas humanas que miran en sentido opuesto, y su curvatura externa tiene un rostro con rasgos felinos”.

Tiene labradas dos cabezas humanas en sus remates. Cortesía Gabino López, INAH.

La pieza, que representaría a un ofidio, es de estilo totonaco y su antigüedad oscila entre los periodos Preclásico (350 a.C. a 200 d.C.) y Clásico (200 a 650 d. C.), con base en tiestos cerámicos recabados en el sitio denominado Estero Milpillas. Aunque no se encontraron entierros ni construcciones asociadas, una teoría es que su colocación pudo deberse a su proximidad a la laguna de Tamiahua.

“Allí hubo un asentamiento continuo del cual no queda arquitectura porque tal vez eran casas de materiales perecederos. Así, basados en fuentes documentales que asocian los yugos no sólo a juegos de pelota sino también a pedimentos o tributos a fuentes de agua, podríamos explicar su hallazgo dado que en el sitio hay muchas hondonadas que en temporada de lluvia se convierten en arroyos. Sin embargo, no tenemos elementos suficientes para determinar su función original”.

Los yugos, como se les denomina, eran a veces replicados en piedra y utilizados con fines rituales. Cortesía Gabino López, INAH.

Señaló que pese a que el yugo, descubierto el pasado 19 de abril por los arqueólogos Octavio Castañeda, Rubén Abasolo y Salvador Pérez, se recuperó en tres segmentos, está completo y resguardado en instalaciones que el equipo tiene en Tuxpan. Ya ha sido embalado y en el corto plazo será enviado a la Ciudad de México para su restauración y, eventualmente, su exhibición museística dada su rareza y calidad estética.

Sobre los restos humanos, comentó que se encontraron en seis sitios dentro de Veracruz: El Frijolillo, La Antena y El Tronconal reportaron fragmentos; en tanto que en La Loma, San Luis y El Progreso se localizaron tres entierros semicompletos.

Vista posterior de la pieza. Cortesía Gabino López, INAH.

El entierro más significativo se halló en El Progreso. Consistió en un individuo en posición de decúbito dorsal extendido (bocarriba), al cual le fue colocado un cajete a la altura del rostro (el único elemento cerámico que se encontró completo), como parte de un acto funerario denominado entierro capital. El cajete es huasteco y pertenece al periodo Posclásico Temprano (900 a 1200 d.C.).

Todos los restos humanos se encuentran en la Ciudad de México y son estudiados por la antropóloga física Perla Ruiz Albarrán, quien hasta ahora ha establecido que los entierros de La Loma y El Progreso pertenecen, respectivamente, a una mujer de entre 40 y 45 años, y a un hombre de 20 a 25 años al momento de morir.

Vista general de la pieza. Fue Descubierto en Tamiahua, Veracruz. Cortesía Gabino López, INAH.

Con la asesoría del antropólogo físico Arturo Talavera, la especialista también ha descartado que las raspaduras presentadas por las tres osamentas semicompletas se deban a tratamientos de desmembramiento; su conclusión es que los cortes y faltantes en costillas y dedos se deben a la acción de roedores, serpientes, armadillos y conejos, y al contacto con raíces de árboles. No obstante y dentro de los tres sitios con huesos dispersos, se encontró una mandíbula con alteración intencional de los dientes frontales, así como partes de un cráneo con deformación cefálica.

El proyecto de salvamento se encuentra en su última etapa, correspondiente al análisis de materiales. López Arenas comentó que si bien el yugo y el entierro de El Progreso son los elementos más destacados, se busca contactar a expertos, como la bióloga Alicia Blanco, para indagar en los huesos de animales y las conchas de moluscos encontrados en campo, y así poder identificar especies, o bien, conocer más de los hábitos de consumo y vida diaria de los antiguos agricultores y pescadores que poblaron Altamira y el norte de Veracruz.

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