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“El poder de la palabra”

Por: Mtro. Luis Fernando Ruz Barros
"El poder de la palabra"

Publicado 27 julio 2018 el 27 de Julio de 2018

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“¿Porqué no puedes decirlo? ¿Te da miedo? Eres consciente del poder de las palabras y por eso no te atreves a pronunciarlas.

Fragmento de

“Esta noche dime que me quieres”

Federico Moccia”

Alguna vez, recuerdo, fui a una presentación de una reedición del libro “Poemas y reflexiones”, de un poeta que disfrutaba el aroma de un café tanto como yo y cuyo lazo sanguíneo hace menos objetiva su presentación. En efecto, Emilio Ruz Ávila no sólo fue un artista de las palabras sino también veracruzano por adopción comprometido con la cultura y con el desarrollo de las artes literarias en el puerto que me ha visto nacer, y es precisamente el compromiso con las letras y su fascinante poder lo que quiero abordar. Cuando aún era pequeño recuerdo vagamente tener como primeras lecturas algunos de sus poemas, entre ellos, uno que hasta hoy resuena con lírica armonía por los pasillos inocuos de mi memoria, se llamaba “Diálogo con el corazón”. Pero más allá de la obra, lo traigo al caso pues debo mencionar que él junto con alguna otra pléyade de extraños inquilinos de bibliotecas nutrieron el amor por las letras que hoy poseo, y que tal vez muchos de los que empezamos a labrarnos el camino deberíamos experimentar, y es que ¿Qué es la literatura?, tal vez como lo dijo el intelectual francés Roland Barthes “Es un fenómeno esencialmente escrito”, pero establecer tecnicismos en este momento sería tedioso, por lo que mejor tomo la hoja y doy vuelco a la página, intentando entonces describir la importancia que la literatura tiene como género de cultura. En efecto, es a través de las letras como la gente empieza a ilustrar sus conocimientos empíricos y a priori que se obtienen por el hecho del manifiesto de los sentidos, conocimientos mismos que no sólo están delimitados a algún tipo de lectura, sino a toda aquella que contribuye al desarrollo creativo y a la imaginación, es ahí donde me refiero a la literatura. Desafortunadamente, los interminables conflictos en la cadena del libro, la falta de estímulos a los jóvenes creadores, aunado a una de por sí proclive sociedad apática en lo general a empatizar con la lectura se traduce en que los programas educativos cada vez reducen en mayor medida los espacios para la enseñanza de las letras y de las corrientes literarias en el transcurso de los años, por ejemplo, tal vez Sergio Galindo, excelente cuentista xalapeño, hubiera sido multigalardonado de haber nacido en alguna provincia francesa o en algún suburbio londinense, pero no, fue veracruzano y por ello padeció las limitaciones inconmensurables e incomprensibles que un mexicano talentoso padece. Es momento de que los hombres de letras y los amantes del género cambiemos este rumbo de medianía, cuando en nuestra entidad y en nuestro País hay gente virtuosa de la redacción y de la creación literaria, es momento de fomentar la lectura como medio represor a la ignorancia pues sólo con la lectura cotidiana conoceremos paisajes, costumbres, tradiciones, de lugares que posiblemente jamás lleguemos a visitar, en general incrementando nuestro acervo, y hablo de esas lecturas, que siendo novela, poesía, teatro, ensayo, prosa, o crónica, llenan con sus páginas los vacíos crudos del ocio y la desidia que hoy es preponderante, en alguna medida, tristemente en cada uno de nosotros.

Las opiniones expresadas por los columnistas son independientes y no reflejan necesariamente el punto de vista de El Dictamen.

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