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“Sin peleas no hay éxitos”: Don Roberto Matosas

Los equipos que se llevan demasiado bien fracasan: tres claves para generar tensión.
Foto El Dictamen.

Publicado 13 julio 2018 el 13 de Julio de 2018

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Por Don Roberto Matosas.

Diversos estudios demuestran que la creatividad y la innovación aumentan cuando se reduce la armonía en un grupo.

No debemos ver las discusiones como algo negativo

La existencia de un buen clima laboral es importante para el funcionamiento de un grupo de trabajo, pero muchas veces confundimos el respeto y el compañerismo con el buenrollismo. Y no son sinónimos. Si bien tener una relación cordial con los colegas es importante para un centro de trabajo, que exista un ambiente en el que se castiguen las discrepancias es de todo menos positivo.

Lo cierto es que la creatividad no surge en entornos demasiado amables, sino en ambientes donde hay diferentes puntos de vista que, lógicamente, generan tensiones.

Hay múltiples ejemplos. Miles Davis y John Coltrane revolucionaron el jazz, pero el segundo dejo la banda del primero para seguir su propio camino; lo mismo ocurrió con Martín Berasategui y Andoni Luis Aduriz, con Steve Jobs y Steve Wozniak o con Shaquille O’Neal y Kobe Bryant, por citar ejemplos de parejas de múltiples campos en los que el enfrentamiento originó una mayor creatividad.

Lo cierto es que, como apuntan Darko Lovric y Tomas ChamorroPremuzic en Harvard Business Review, diversos estudios demuestran que la creatividad y la innovación aumentan cuando se reduce la armonía en un grupo.

Un estudio reciente que analizaba el comportamiento de 100 equipos de desarrollo de producto encontró que dos disruptores comunes de la armonía del equipo, a saber, la diversidad y la incertidumbre en la tarea, se asociaban positivamente con el rendimiento creativo. Del mismo modo, una revisión de estudios mostró que los equipos suelen ser más creativos cuando tienen menos recursos en lugar de más recursos (por ejemplo, tiempo, dinero y personas). Además, los equipos que son capaces de participar en “conflictos productivos” –expresar desacuerdos, negociar entre diferentes puntos de vista y trabajar bajo cierta tensión– tienden a ser más innovadores.

La discrepancia es saludable en cualquier entorno de trabajo / Pixabay

Tres claves para acabar con la complaciencia

No es fácil construir un clima de trabajo con la suficiente presión y conflicto, pero en el que reine la confianza, pero lo que es seguro es que la complacencia y la inacción son los peores enemigos de una empresa. 

Mariana Juárez y Jackie Nava juntas en la misma función

Piloto veracruzano entra en acción

Los ejemplos de actores dominantes del mercado que se fueron a pique debido a su complacencia es alargada: Kodak, Blackberry, Blockbuster, Nokia… Todas ellas tuvieron tamaño éxito que pensaron que duraría para siempre (o, al menos, unos cuantos años más) pero, como apuntan Lovric y Chamorro-Premuzic, conformarse con el statu quo es una forma segura de ahuyentar a la creatividad.

“Cualquier innovación significativa en la historia de la civilización fue producto de mentes insatisfechas: personas que no estaban contentas con el orden actual de las cosas y buscaban interrumpir la armonía existente”, concluyen los autores. Por ello, explican, es importante crear cierta tensión saludable en los equipos, algo que puede lograrse siguiendo estos tres consejos:

  1. Establece objetivos alcanzables, pero exigentes

Se puede incrementar la motivación de los equipos si se sabe establecer unos objetivos exigentes, que hagan a los trabajadores apretarse las tuercas unos a otros. Ahora bien, es muy habitual establecer objetivos que todo el mundo sabe irrealizables y que, sencillamente, no se cumplen, lo que hace que la medida sea contraproducente.

Según la Ley de Yerkes-Donson, bautizada así en honor a sus autores, el rendimiento será óptimo si el nivel de activación es moderadamente elevado; en cambio, si es demasiado alto o demasiado bajo repercutirá de forma negativa en el resultado de la tarea. En definitiva: las personas no están motivadas por tareas que son demasiado fáciles o son inalcanzables.

  1. Mantén un nivel positivo de estrés

Si bien el estrés crónico es un problema de salud bien conocido, existe un nivel saludable de éste, sin el cual, de hecho, no sabríamos reaccionar ante ninguna posible amenaza. Cierta tensión es positiva en un entorno de trabajo, pues sin desafíos no surgen las ideas verdaderamente creativas.

Ahora bien, el “estrés bueno” se experimenta mientras uno mantenga una sensación de control sobre la acción que se esté acometiendo, por ello es importante que los jefes den cierta libertad a los trabajadores para resolver los retos planteados a su manera.

  1. Fomenta un nivel de conflicto saludable

Los buenos directivos logran que los miembros de su equipo hablen honestamente y utilicen los desacuerdos para llegar a mejores decisiones. Lo ideal es establecer un marco en el que se pueda discutir sin miedo a represalias ni a ofender a los compañeros, algo que es posible de lograr con ciertas normas, como tratar de excluir asuntos que no sean estrictamente laborales.

Si una persona se acostumbra a escuchar críticas a diario, y se le permite criticar también a sus compañeros, no recibirá estas como una reprimenda, sino como una oportunidad de mejorar, lo que generará una comunicación fluida que es fundamental para que un grupo sea innovador y creativo. (Fuente MIGUEL AYUSO Martes, 03 Julio 2018).

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