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Trasfondo

Por: Rubén Licona Vázquez
Jorge Winckler Ortiz

Publicado 06 julio 2018 el 06 de Julio de 2018

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En política cuando se conoce el intríngulis de las cosas, se puede deducir con grandes posibilidades de certeza si en los hechos, en las situaciones del momento hay espontaneidad o trasfondo… vamos, en otras palabras, si hay o no gato encerrado.

Así parece, al menos se percibe un tufo de sospecha, que la carta de apoyo de algunos colectivos de desaparecidos avalando el trabajo del fiscal general del estado Jorge Winckler Ortiz, tiene “un buen” de autoelogio mandado a hacer.

Porque extrañamente surge unos días después de conocerse que el proyecto político para la renovación de la gubernatura con el cual a él se le identificaba, se vio truncado.

El triunfo de Cuitláhuac García Jiménez, próximo gobernador, y la mayoría de Morena al futuro Congreso, vienen a poner en duda su permanencia en el cargo -aunque haya sido elegido por 9 años- la siguiente Legislatura puede echar abajo esa decisión, cuantimás si algunos de los legisladores locales morenistas recientemente elegidos ya han deslizado que podría ser sometido a juicio político porque su trabajo no ha sido autónomo, sino plegado a las disposiciones del gobernador actual.

Por eso resulta extraño que en estos días se haya difundido con profusión la carta en la cual algunos colectivos de familias de desaparecidos “reconocen al trabajo que ha hecho el fiscal general del estado de Veracruz para que se alcance la justicia y se procese a los exservidores públicos que han participado en las desapariciones forzadas en la entidad”.

Llama la atención que la carta no es avalada por el Colectivo Solecito, representado por la activista Lucía Díaz Genao, una de las primeras organizaciones surgidas durante el sexenio anterior para reclamar al gobierno de ese momento la búsqueda y aparición de sus familiares -hijos en su mayoría porque la agrupación fue originalmente conformada por madres-.

Solecito, a través de Díaz Genao, ha sido un durísimo crítico al trabajo del fiscal Winckler Ortiz, luego de que después de los primeros meses en el cargo el funcionario cerró sus puertas y dejó a un lado el compromiso de dar prioridad a la búsqueda de desaparecidos.

Tanto, que ante los reclamos de este colectivo el fiscal en vez de argumentos optó por el desdén, la burla y soberbia en su trato a las integrantes de esta organización no gubernamental.

De insolente, sarcástico y ofensivo le acusó en repetidas ocasiones la señora Lucía Díaz Genao, al dejar claro que rehusó siempre reunirse con colectivos, pues sólo lo hacía con comisiones, es decir representantes de esas agrupaciones porque en los encuentros, ella especialmente, le reclamó que la mayor parte de los logros en la localización de fosas clandestinas fue de las madres, no de las acciones de la fiscalía.

Por ello, está claro, el Colectivo Solecito no está en la misiva que respalda a Winckler.

Y ante los escenarios que se vislumbran en los meses por venir, en septiembre para ser precisos, cuando entre la nueva Legislatura local, y luego menos de dos meses después, el 1 de diciembre que asuma el nuevo gobierno estatal, el Fiscal General del Estado, aun siendo en teoría un poder autónomo, quedará solo, sin padrinos, descobijado.

¿Creerá Jorge Winckler que este tipo de respaldos le apuntalarán para tratar de sostenerse en el cargo dentro de un escenario que seguramente no había contemplado?

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