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¡Qué necesidad!

Por: Rubén Licona Vázquez
Educadores quieren que Cuitláhuac García nombre a un titular con perfil.

Publicado 16 julio 2018 el 16 de Julio de 2018

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Han sido tan claras las intenciones del gobierno estatal saliente -desde donde se dicta la línea a la mayoría panista perredista del Congreso local que fenece- en dejar nombrados al fiscal anticorrupción y a una docena de magistrados “carnales”, que el gobernador electo Cuitláhuac García Jiménez tuvo que “exhortar” a los diputados a que “permitan que sea la próxima Legislatura elegida por el pueblo quien determine tales designaciones”.

Lo hizo en su mensaje a los veracruzanos lanzado este domingo desde la Plaza Lerdo de la capital del estado, en el cual (por si aún no les queda claro a los que ya se van) les recordó que “ya existe una elección popular de por medio en la que el pueblo designó otra configuración política en su reclamo por justicia”.

El llamado hecho por Cuitláhuac nos recordó al que en su momento hizo como gobernador electo Miguel Angel Yunes Linares, cuando Duarte ya de salida le pretendía dejar una reforma anticorrupción a la Constitución local para evitar dar una rendición de cuentas transparente, así como debilitar la capacidad de defensa legal del nuevo gobernador.

Entonces se puso el grito en el cielo y hubo desgarres de vestiduras de la minoría panista y perredista porque ello era una clara intención de poner piedras en el camino al gobierno entrante.

La historia posterior ya la sabemos, luego de que la Suprema Corte de Justicia de la Nación declaró inconstitucionales esas reformas.

No es un secreto que en la política a la mexicana las bancadas partidistas correligionarias de los congresos en turno se pliegan a los designios de los Ejecutivos emanados de sus mismas siglas.

Y algo parecido, corregido y aumentado buscan hacer los diputados del PAN-PRD heredando desde ahora al fiscal anticorrupción en la persona de Marcos Even Torres Zamudio, actual fiscal visitador en la Fiscalía General que encabeza su exalumno, amigo y ahora jefe Jorge Winckler Ortiz.

De que la mayoría legislativa panista comandada en el Congreso por el diputado Sergio Hernández Hernández, y sus alfiles perredistas pueden dejar este nombramiento, legalmente tienen el poder para hacerlo. Lo mismo para los magistrados del Poder Judicial que habrá de proponer el gobernador en turno.

Lo que habría que interrogar y analizar es que si lo ejecutan ¿estarían haciendo lo políticamente correcto?

Ellos ya parten, el gobernador también, y dejarían en medio de un ambiente totalmente hostil en lo funcional y en lo político -con una mayoría morenista y un mandatario de las mismas siglas- a estos personajes que no se imaginaban siquiera una escenario como el que habrán de enfrentar si se quedan.

El exhorto del gobernador electo a dejar para el próximo Congreso local (en el que Morena ahora sí tendrá la Junta de Coordinación Política) la designación del fiscal anticorrupción, así como los nombramientos de los 12 magistrados para el Poder Judicial del Estado, ha cobrado a partir de ayer un nuevo matiz que no debería ser tomado a la ligera por los diputados aludidos.

Si son inteligentes, deberán ver adelante y tomar en cuenta la frase de Cuitláhuac, cuando expuso que “solicitará que los legisladores electos de Morena consulten y tomen los compromisos para que determinen quiénes ocuparán dichos cargos”.

Deben recordar que el proyecto político al que pertenecían se ha esfumado del estado y del país, al menos por los próximos seis años.

Al gobernador Yunes Linares le envió también un sutil mensaje al señalar “que aunque hemos tenido diferencias me seguiré conduciendo con respeto, y más pronto que tarde me estaré comunicando con quien gobierna Veracruz; por ahora sólo deseo que le eche ganas a su responsabilidad. De mi parte transitaremos en paz”.

En los próximos días observaremos si los aludidos alcanzan a comprender el significado de la frase acuñada en una de sus melodías por el famoso cantautor ¡Pero qué necesidad!

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