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Padre por siempre

Por: Maricarmen Delfín Delgado

Publicado 17 junio 2018 el 17 de Junio de 2018

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Al referirnos a la palabra padre por lo general la asociamos con la figura que encabeza una familia, el que alimenta, provee, educa, protege, brinda apoyo moral y amor a sus miembros; el varón que engendra o no a sus hijos asumiendo un rol de responsabilidad paternal, ya sea mediante un nexo biológico y por adopción.
Esta palabra denota jerarquía pues al pluralizarse engloba tanto al padre como a la madre, entendiéndose como los progenitores directos responsables del grupo familiar. Cuenta con otras acepciones: como inventor o precursor (padre de la filosofía, padre de la sicología, etc.), como ser supremo dentro de la religión (Dios Padre y al Papa como Santo Padre), como luchador social (padre de la patria, padre del movimiento). En nuestro país usamos la exclamación "está bien padre" para referirnos a algo de mucha dimensión, fabuloso o agradable.
El rol de padre es fundamental para la formación del ser humano, además de compartir características biológicas, está la identidad filial como el vínculo de amor que une a los hijos con sus progenitores. La figura materna es símbolo de unión para cualquier hijo pues este vínculo se forma desde el vientre por medio del cordón umbilical, ella vive experiencias que sólo son propias de su ser como la gestación y la lactancia, pero el padre también se involucra en ellas como apoyo e identificación con la pareja.
Un buen padre ama de forma incondicional a sus hijos, cumple con la responsabilidad de formarlos con ética como un deber moral y como una decisión libre producto del amor. La paternidad es un cambio importante en la vida del hombre pues marca una diferencia en su forma de existir, descubre un tipo de amor diferente a lo que ha vivido, un sentimiento puro y sin condiciones.
Su tiempo ya no es sólo para él, sus prioridades son otras, ahora se preocupa por cuidar, por formar y sacar adelante a la familia con la experiencia que le da su lucha diaria contra los problemas cotidianos, su formación y su buen criterio.
El padre es el guía y el ejemplo a seguir para el hijo, es un referente fundamental para su formación, todos los niños idealizan la figura paterna por lo que es importante su papel como formador moral apoyando con amor y corrigiendo cuando es necesario, inculcando fortaleza intelectual, con principios y metas que los hagan actuar en la vida como hombres de bien y triunfadores.
Estudios recientes acerca de la paternidad responsable, reportan que la figura paterna es fundamental y tiene gran impacto positivo en la vida de los niños, pues tienen menos problemas de conducta, obtienen mejores resultados académicos y llegan a tener menos problemas económicos. Con esto no se busca demeritar el papel tan importante que tiene la madre en la familia pues ambos son fundamentales para el bienestar familiar, y sobre todo el papel de las madres solteras, de hecho estadísticamente se observa que han aumentado los casos de hogares donde las mujeres son las responsables de formar y mantener a los hijos.
Algunos hombres pueden convertirse en padres biológicamente pero su cerebro no hace los ajustes sicológicos y de conducta que los induzca a desempeñar la paternidad responsable; el papel de marido es una responsabilidad diferente al rol de padre pues implica un compromiso adicional, estos ajustes conllevan cambios en su forma cotidiana de vida, los cuales se toman tiempo. En estos hombres la paternidad es un papel en el que crecen gradualmente.
La conexión que existe entre padres e hijos involucra la construcción de vínculos a lo largo del tiempo, no se trata del amor y aceptación que se le tenga al hijo sino de cómo los percibe, de esta forma un niño que se siente amado y aceptado disfrute de relaciones estables con otros niños y otros adultos que no pertenecen a su hogar.
En una familia donde las relaciones afectivas son estrechas es menos probable que los hijos sufran problemas de depresión, delincuencia o drogadicción. Es recomendable que los padres jueguen con los niños, los apoyen en la escuela, estén dispuestos a confortarlos cuando lo necesiten y sobre expresarles su cariño.
El padre es y será la pieza de mármol de la cual se esculpen las obras de arte convertidas en hijos, con la imprescindible ayuda de la madre, cincel responsable de esta titánica labor. Así los recordaremos, como insustituibles padres por siempre.

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