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Los Pinos y Veracruz

Por: César Tovar

Publicado 13 junio 2018 el 13 de Junio de 2018

por

@cmtovar / [email protected]

Quién gane las elecciones rumbo a la Presidencia de la República el 1 de Julio será, evidentemente, determinante para el futuro. México pone en juego credibilidad, paciencia y viabilidad como nación.

Es decir, está ante los comicios más relevantes de su historia moderna si considera la serie de particularidades y coyunturas, tanto internas como externas, que afrontará el nuevo Ejecutivo.

Pero si particularizamos, queda claro que algunas de las 32 entidades apuestan su factibilidad social y económica, que podría darse o no según el candidato que logre la victoria. Esto por la alta dependencia que existe hacia las participaciones federales.

Veracruz es una de ellas. Su ineficiencia en la recaudación interna y la prácticamente nula generación de riqueza a través de inversiones y políticas públicas de calidad lo hace vivir a expensas de los montos que la Federación designa a voluntad.

Tan sólo para el presente año, el monto de éstas podría alcanzar los 105 mil millones de pesos, equivalente al 92% de su presupuesto total. Un escándalo.

Ergo, la selección de quién habitará Los Pinos a partir de Diciembre próximo resulta tan vital como la de del próximo gobernador, pues la relación entre estos dos puestos, sumado al ejercicio de cabildeo de los legisladores, dictará el rumbo.

En un juego tan maquiavélico como necesario, los veracruzanos deben sopesar qué combinación representa menos riesgos para sus intereses inmediatos y futuros.

Porque no se trata únicamente de que elijan aquello que les garantice ingresar una gran parte de su presupuesto año con año, sino también la fórmula que desarrolle la economía y generaría riqueza propia vía empleos, consumo interno y una recaudación eficiente.

Con una deuda pública superior a los 60 mil millones de pesos, al estado le quedan pocas opciones que le aseguren un futuro halagüeño, por ello, lo que suceda el 1 de Julio reviste más importancia de lo que el común denominador alcanza a darle.

Es claro que la sociedad veracruzana tiene en su contra a unos candidatos a la gubernatura tibios y lejanos, pero debe reconocerse como el motor que los empuje a profundizar en las problemáticas reales y tangibles, y dejar de perderse en supuestos y acusaciones que no abonan al debate urgente del devenir estatal.

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