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La política de la venganza

Por: César Tovar
La política de la venganza

Publicado 06 junio 2018 el 06 de Junio de 2018

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Los cuatro candidatos a la gubernatura de Veracruz coinciden en algo al momento de planear su estrategia proselitista: el eje transversal es Javier Duarte; el discurso comienza y acaba con el ex gobernador; todas las promesas, al final del día, atraviesan al malogrado Javidú.

Cada uno, cumpliendo a cabalidad con el perfil que les crearon para enfrentar el proceso electoral, respetando el script propuesto por sus asesores, recurren a la materia fácil para ganar adeptos: hurgar en el más reciente cadáver político nacional.

Cierto que esto, luego del escándalo de corrupción, funciona en la primera instancia si se desea marcar distancia (como Pepe Yunes) o proponerse como el adalid de la justicia estatal (Cuitláhuac, July o Miguel Ángel), pero conforme el tiempo avanza y la jornada electoral se acerca, el argumento pierde impacto.

La ciudadanía, aunque así lo crea más de uno de los suspirantes, no es tonta, y nadie mejor que ella resintió el daño infringido por Duarte.

Por tanto, lo peor estriba en que en lugar de percatarse de lo dicho, los candidatos persisten en el error, pareciéndose cada día más entre ellos, lo que no es un pecado per se, pero sí un problema para el electorado, que no encuentra diferencias sustanciales entre las plataformas políticas.

En resumen, los aspirantes sólo conocen un camino para hacerse de la preferencia ciudadana: hacer uso de lo que Paul Preston tuvo a bien llamar la “política de la venganza”, que no es más que esconder las carencias intelectuales e ideológicas de los proyectos de gobierno detrás de quejas, críticas o de recordar lo malo que fue el pasado.

Estos políticos muestran su pequeñez intelectual mediante un mensaje tan maniqueo como vulgar: el pasado tiene toda la culpa y ellos son los únicos que ostentan el plan para un mejor mañana, porque, a su entender: “futurum sit a me”, es decir, el futuro son ellos.

Y este es justo el principal problema: lo creen, lo sienten, pero no nos dicen cómo alcanzarlo. Su mensaje está vacío de ideas organizadas, de propuestas congruentes que consideren la coyuntura; desean el poder por el poder, no por que éste pueda significarse como el vehículo hacia la prosperidad y que permita avanzar.

La política de la venganza acecha al estado vía los candidatos a la gubernatura, que si no cambian su retórica, ni le imprimen sustancia a sus propuestas y campañas, más que soluciones, terminarán siendo lastres, en el gobierno o fuera de él.

@cmtovar / [email protected]

Las opiniones expresadas por los columnistas son independientes y no reflejan necesariamente el punto de vista de El Dictamen.

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