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Como quisiera decirte

Por: Irene Ortega Valdivia
Como quisiera decirte

Publicado 20 junio 2018 el 20 de Junio de 2018

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Padre, como quisiera decirte que más de una vez te pronuncio en este presente que ya no pudo ser tuyo; y en ese ir y venir te veo, te recuerdo, te menciono, olvidando momentáneamente que ya no estás aquí, pero consolándome que es mi madre la que te goza y acompaña en ese más allá.

Como quisiera decirte y me escucharas que más de una vez he deseado seguir gozando tu misión de padre y más aún, extendida a la función de abuelo; porque son ustedes dos, Padre y Abuelo las raíces de ese árbol que celosamente sostienen con valentía todas sus ramas, librándolas de los fuertes embates de los aires del tiempo.

También quisiera decirte que cuando la plática aquí, se vuelve vana y trivial, platico contigo.

Como quisiera decirte que tu presencia ha sido indispensable porque significa unión, cariño y protección; respeto y seguridad; bondad y desprendimiento; cordura y firmeza, trabajo y razonamiento. Pero tu ausencia, oh! tu ausencia es vacío, añoranza, tristeza y en muchos casos desunión.

Como ves, todo esto es un sueño auténtico pero con un sabor diferente, porque en todo huérfano hay un sueño que espera ser realizado, aunque la realidad lo sacuda y lo haga despertar; sin embargo, me gustan más los sueños del futuro que las historias del pasado.

Y cierta estoy que hoy como ayer, el cielo acoge los secretos de los corazones que sabemos sentir. Por lo mismo, no me avergüenzo de estos minutos en los cuales el corazón es el soberano de mi sueño imposible; y así, entre nubes de algodón, descubro sus rostros queridos, padres y abuelos idos, escuchándoles decirme “ánimo, sigue soñando y disfruta tu sueño sin sufrir. Nosotros no fuimos de un día; somos de siempre y por siempre estamos con los hijos y los nietos que como tú, a veces quisieran decirnos lo que en vida no tuvieron tiempo de hacerlo”.

Padre, sigo queriendo decirte que estamos en tí y contigo, asimilando las sabias enseñanzas; y que el cariño puro que nos diste, nos ayuda en estos nuevos aprendizajes que han surgido pero que descansan en cimientos sólidos que jamás se desviarán.

Así que, lo más importante; todo esto me ha permitido cuantas veces lo he deseado, soñar y disfrutar con la magia de mi pensamiento, no sólo un 17 de Junio, sino siempre.

Las opiniones expresadas por los columnistas son independientes y no reflejan necesariamente el punto de vista de El Dictamen.

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