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Y… en la librería un libro

Por: Guillermo Ingram
Foto: Agencias

Publicado 01 junio 2018 el 01 de Junio de 2018

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El SMN informó que ayer a las doce de la noche terminaban los días calurosos de mayo. Y a partir de las cero horas con un segundo de la noche de anoche, comenzaban los días calurosos de junio. Por su atención, gracias.

Lo anterior forma parte de un watts enviado por unos amigos, y ¡Tiene toda la razón! Lo peor del caso, es que nos faltan los calores del mes de agosto, que creo son los más tremendos de la época. Pero dicho sea de paso ¡Cada vez están peores los calores! Los de año pasado fueron fuertes, pero los de este año creo están ya rayando la mentada de máuser ¿A poco no? Incluso ¡Hasta los mismo niños se quejan del calor!, cuando que yo recuerdo en mi infancia jamás sentí calor, sino ganas de jugar y estar siempre corriendo.

¡QUE CALOR! SI ASÍ VAN A ESTAR YA ¡ME CAMBIO DE PLANETA!

Pero, sin duda alguna toda esta cuestión del cambio climático ya es una realidad con calidad casi de irreversible, pero, los seres humanos seguimos derrumbando árboles sin ton ni son: “Porque los árboles echan mucha basura”. Lo cual es una tontería de lo más grande. Si en lugar de derruirlos los hubiésemos multiplicado, no habría cambio climático ahora, los mismos árboles se hubiesen encargado de la “limpia del aire”. Y esta cuestión de la deforestación es a nivel mundial, no es privativo de ningún país, ergo, la locura de tirar árboles es global.

Y ¿POR QUÉ NO SIEMBRAN ÁRBOLES EN TODAS LA BANQUETAS?

Recuerdo hace como 26 años solicité al H. Ayuntamiento de Veracruz (presidido en ese entonces por Efrén López Meza) varios árboles para sembrar en la banqueta de la calle de mi casa, así como para, permiso de por medio, sembrar también en la de los vecinos. Obvio que mis vecinos estuvieron de acuerdo y ¡Sembré árboles! Hoy, los únicos árboles frondosos son los tres framboyanes frente a mi casa, los cuales solo padecen las de Torquemada, cuando la CFE pasa rasurándolos de manera inmisericorde, pero, lejos de esto, los framboyanes se cubren año con años con sus flores color que va del rojo al naranja intenso y se ven ¡Mundiales! Lo mejor de este asunto, es que ahora mis vecinos estacionan todos sus automóviles a la sobra de estos árboles por la sobra que dan, pero, los que sembré frente a sus casas ¡Ya no están!, los podaron o los descuidaron y por lo tanto, también fenecieron.

¡CLARO! ¡HAY QUE BARRER LA BANQUETA!

Ayer uno de mis colaboradores barrió banqueta y calle, que excúsenme decirles lucía bello todo aquello con una alfombra natural de las flores de estos portentosos árboles, pero, aún quedan suficiente en ellos para mantener la buena vista de la calle “alfombrada”. Y por el disfrute y goce de ver a estos amigos totalmente florecientes y la calle alfombrada ¡Los volvía a sembrar y a cuidar! Aunque, también debe de considerarse el fundamental servicio que prestan, en lo que respecta a la limpieza del aire.

ADEMÁS DE BELLOS, SON ÁRBOLES LONGEVOS

Cerca de mi casa hay otro framboyán, que cuando yo tenía cinco años de edad, recuerdo ¡Ya era un señor framboyán!, por lo que creo muy justificadamente, que ese árbol debe tener más de cien años de edad. Y creo la propiedad frente a la cual está, se debe haber pasado de generación en generación y por ello el árbol ha prevalecido en toda su belleza y esplendor.

ES OBLIGACIÓN DE TODOS CUIDAR Y DEFENDER A LOS ÁRBOLES

Y, sí, no caería nada mal el que los habitantes de la zona conurbada de Veracruz, procedieran a obtener una cultura de sembrar y cuidar los árboles hasta que estos estén en  edad adulta, pera que ellos se cuiden solos, pero eso sí, defenderlos de que nadie les haga daño alguno. Y, Veracruz volvería a ser aquella noble ciudad llena de vegetación y ¡Sombra! Sería fenomenal, además, el gobierno solo regalaría los árboles y los ciudadanos los plantaría y cuidarían de ellos y en retribución, tendrán sombra y aire limpio, amén de suave brisa.

Las opiniones expresadas por los columnistas son independientes y no reflejan necesariamente el punto de vista de El Dictamen.

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