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“Noche tibia y callada de Veracruz…”

Por: Guillermo Ingram
"Noche Criolla", del gran Agustín Lara

Publicado 29 junio 2018 el 29 de Junio de 2018

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Definitivamente, la enorme mayoría de mis paisanos y habitantes de la zona metropolitana Veracruz y anexas, se quedaron exactamente atrapados en el tiempo y esto se puede sintetizar en la canción “Noche Criolla”, del gran Agustín Lara ¡Quien decidiera ser de Tlacotalpan, Veracruz! O sea, él no nació ahí, pero, le gustó tanto Tlacotalpan, ¡que él quiso ser de ahí! Eso cuenta, y cuenta mucho. Porque el nacer en determinado lugar es un accidente geográfico, pero que uno quiera ser de determinado lugar y además lo pregone ¡Tiene mucho valor!

CONTINÚA LA NOCHE TIBIA Y CALLADA

Pero, ¡¡¡a lo que te truje Chencha!!! Sí, infinidad de paisas y habitantes se quedaron atrapados en aquellos días en que en la ciudad de Veracruz apenas y circulaban como unos cien automóviles al día por el bulevar Ávila Camacho y por Allende, otros tantos y por ahí salía y entraba el tránsito de vehículos de carga en general ¡No estaba transitable Cuauhtémoc! Por esta rúa atravesaba una gran zanja pluvial. Y desde Netzahualcóyotl, hasta Cuauhtémoc ¡Nada estaba pavimentado, solamente la otrora Circunvalación, hoy Miguel Ángel de Quevedo! No existía la salida a Cardel. ¿Hoy? Desde mucho más allá hacia el sur del Estero y la Isla del Amor, hasta San Julián y Santa Fe, en el norte. Y de toda esta franja en el oeste, hasta ya más allá del aeropuerto, en el este, mal y peor planificado el crecimiento de toda esta inmensa mancha urbana ¡Todo está asfaltado o pavimentado! Los cocuyos a los que alude Lara en la “Noche criolla” ¡Ya no vuelan más! Están en una recóndita zona rural ¡Y no se dejan ver por miedo a ser atrapados y vendidos! O… a lo mejor ya se extinguieron y ni nos dimos cuenta. Como tampoco ahora se puede ir a ver cómo la tal noche “se desmaya sobre la arena, mientras la playa canta su inútil pena”, porque de salir vivo de tal trance, ya sería ganancia.

HOY TODO ES CAOS Y LEY DE LA JUNGLA EN EL ASFALTO

Y a lo que quiero ir, es que la letra de la canción de Lara nos habla de un Veracruz bucólico, que existió como tal hasta toda la década de los sesenta y buena parte de los setentas en el siglo pasado, cuando cruzar el bulevar a pie no era ningún problema, casi no había automóviles y los camiones “Boca del Río” que eran los únicos que circulaban por ahí, creo, cada media hora, la gente podía hasta hacer día de campo en los camellones del bule. Los automóviles, taxis, los “Boca del Río”, etc., no tenían necesidad de estacionarse en doble fila (es más, que yo recuerde, el bulevar no tenía delimitadas con pintura los carriles de circulación), pues había espacio hasta de más para aparcarse e irse. Fue en los setentas cuando el primer lugar que se comenzó a congestionar (era prácticamente anexo del bule) los domingos en la noche, fue la parte del malecón que comenzaba (hablo en pasado porque ahora casi todo el malecón es peatonal), sobre el entonces muelle de la “T” hasta frente del Hotel Emporio, porque todo el mundo se paraba a platicar con los amigos que iban caminando o abordaban o se apeaban de los automóviles y se hacía un merequetengue de aquellos.

CAOS VIAL EN LAS GRANDES CIUDADES DEL ESTADO (Y EL PAÍS)

Hoy, ante la nula planificación de la manchar urbana, la zona metropolitana es un mazacote y auténtico desmadre vehicular que es de verse. Cada quien va a la velocidad que quiere y para acabarla de amolar, en el bule en el tramo que va del paso a desnivel de los Voladores de Papantla, hasta creo llegar a la otrora glorieta de Ávila Camacho, la velocidad es de 30 kms por hora ¡Imagínense! Esto por protección a los ciclistas, cuando aún así es muy peligroso andar por ahí en bicicleta. Pero a nadie se le ocurre hacer un velódromo o un extenso parque ¡Arbolado!, para andar ahí en bicicleta y ¡A salvo!

Urge reforzar la aplicación de las normas de Tránsito, porque, como les digo, todo el mundo va a la velocidad que quiere, a quien se le ocurre, se para en doble fila o muy fodongamente se para en sitios prohibidos, con sólo aplicar las intermitentes ¡Y muévanme!

Y COMO LOS TAXISTAS, MUCHOS PARTICULARES TAMBIÉN

¡Ahora! Los taxistas, que parecen los dueños de las calles, peor aun cuando van vacíos y en búsqueda de pasaje ¡A vuelta de rueda!, en vías importantísimas como el paseo Ruiz Cortines o, en Miguel Alemán, ir platicando chofer con chofer, de taxi a taxi y cuidadito y se les ocurra a usted aplicar el claxon reclamando tal conducta: se van más lentos… (Amenazo con continuar mañana).

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