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Los enajenados por el celular

Por: Guillermo Ingram García

Publicado 17 junio 2018 el 17 de Junio de 2018

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Comen con el celular, duermen con el celular, van al w.c. con el celular, pero cuando les llamas nunca contestan.
PREGUNTA EXISTENCIAL
¿Te acuerdas que cuando eras pequeño querías ser grande para hacer lo que se te diera la gana? Pues ¿¿Qué tal vas con eso??
PENSANDO EN EL FUTURO
Quédate con el que te agarre de la mno para cruzar la calle, porque ya sabe que eres bien “andeja” y que te puede atropellar un camión.
EL POLICÍA A SU SUPERIOR
“¿Qué le hacemos al delincuente mi comandante?”, el comandante responde enfático: “¡¡Póngale esposas!!”. El subalterno asienta: “¡Sí, a güevo! ¡Qué sufra el muy cabrón!”.
LA CHANGA  Y EL CHANGO TENIENDO SEXO
Y el chango decía: “Estamos haciendo changuitos para que gane México”.
UN LORO POLITIZADO Y SUBVERSIVO
Una viejecita vivía sola y le hacía compañía un perico, el cual se pasaba todo el día gritando: “¡Qué el PRIAN se vaya a la tiznada!… ¡Qué el PRIAN se vaya a la tiznada!”. Un día, algunos políticos de tal partido contra natura que vivían en el mismo barrio fueron hacerle un extrañamiento a la anciana, dueña del loro, para que éste se callara o cambiara la consigna política.  Ella, preocupada, trató de dialogar con el perico, pero el avechucho seguía con la misma cantaleta: “¡Qué el PRIAN se vaya a la tiznada!”. Entonces, la mortificada mujer fue a pedir asistencia al cura de la parroquia de la circunscripción para que le ayudara. Y el párroco le dice: “A ver, hijita, creo que aquí lo que podemos hacer es que usted me traiga al loro y lo pongamos en la misma jaula donde tengo a mi periquita, la cual no solo sabe decir misa, sino también el santo rosario y muchas otras oraciones, y vas a ver que se le olvidan a tu perico sus consignas políticas y aprende a rezar”. Las viejita, contenta y satisfecha trae al perico a la parroquia y ahí lo deja algunos días. Al cabo de dos semanas, la venerable anciana va de visita con el párroco para ver los resultados de la unión de ambas aves y pregunta: “¡Padre! ¿Cómo va la conversión de mi lorito?”. Y el prelado, con gran mortificación en el rostro le dice: “Yo creo que la cosa se puso peor hija mía, y tu loro es quien ha cambiado a mi lorita, pues él sigue gritando: “¡Qué se vaya a la tiznada el PRIAN!”. Y mi periquita le responde con mucha fe: “¡¡¡Te rogamos Señor!!!”.
LA RANITA RENÉ
“Hace muchos años tenía un montón de sueños. Ahora, lo que tengo es sueño y un montón de años”.
LA SUEGRA
Dicen que era una suegra tan mala, pero tan mala, que cuando murió, el siguiente fue el epitafio que le pusieron en su tumba: “Aquí descansa ella, en casa descansamos TODOS”.
TODO SEA POR LA FE
Cuando el día del Juicio Final llegue, me aseguraré de traer puesto mi anillo de bodas. Así Dios sabrá que ya estuve en el infierno.

Las opiniones expresadas por los columnistas son independientes y no reflejan necesariamente el punto de vista de El Dictamen.

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