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Los impuestos, la gran falla de la globalización

Por: Dr. Armando Rojano Uscanga
Los impuestos, la gran falla de la globalización

Publicado 08 junio 2018 el 08 de Junio de 2018

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Los gigantes tecnológicos burlan todos los esquemas

La globalización resulta un fracaso si los que más se benefician no pagan impuestos, y los que sufren su impacto ven que aumentan los suyos. Las multinacionales tecnológicas pagan pocos impuestos en Europa. Google, Facebook y Apple, entre otras, porque fijan su domicilio fiscal en territorios donde el impuesto de sociedades es bajo o incluso casi nulo. Para limitar estas estrategias, la Comisión Europea propuso gravar a las empresas tecnológicas con un impuesto del 3% de sus ingresos. Pero al plan, liderado en Bruselas por Pierre Moscovici, se oponen Irlanda, Luxemburgo y Malta se oponen, verdaderos paraísos fiscales. La Comisión sigue a la espera de una reforma de mayor alcance, en el limbo desde 1975.

Con la globalización financiera, las oportunidades de optimización fiscal se han multiplicado para las grandes empresas. Ellas obtienen enormes beneficios en un puñado de enclaves fiscales, encabezados por Irlanda, Luxemburgo, los Países Bajos, Singapur, Hong Kong y las Islas Bermudas. En todo el mundo, más del 40% de los beneficios de las multinacionales son trasladados artificialmente a estos territorios.

Esto equivale a 600.000 millones de beneficios obtenidos en Francia, EE UU o en grandes países emergentes, pero que se gravan en estos Estados con una fiscalidad ventajosa.

Esta práctica afecta a todos los sectores de la economía: desde la industria farmacéutica al sector financiero, pasando por la industria automotriz o el textil. Los gigantes de Silicon Valley han demostrado una gran inventiva en sus estructuras: en 2016 Google Alphabet contabilizó casi 20.000 millones de dólares de ingresos en las Bermudas. Pero, en contra de una idea muy extendida, la optimización fiscal no es solo una prerrogativa de las empresas tecnológicas. Por eso, el impuesto del 3% no es más que una reforma cosmética.

El enfoque más prometedor consiste en cambiar la forma en que se calculan los beneficios fiscales en cada país, tomando los beneficios globales de las empresas y desglosarlos entre Estados, utilizando una fórmula de distribución no manipulable, el importe de las ventas realizadas en cada país. Si Apple, por ejemplo, realizara el 10% de sus ventas totales en Francia, el 10% de sus beneficios mundiales estarían sujetos a impuestos en Francia. Se trata del proyecto de la llamada Base Imponible Consolidada Común del Impuesto sobre Sociedades (CCCTB, por sus siglas en inglés). Nada impide a Francia, España, y a otros países europeos avanzar y adoptar estos impuestos de manera unilateral, pero falta voluntad política.

Las opiniones expresadas por los columnistas son independientes y no reflejan necesariamente el punto de vista de El Dictamen.

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