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La deuda mundial a niveles insostenibles

Por: Dr. Armando Rojano Uscanga

Publicado 17 junio 2018 el 17 de Junio de 2018

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Cada habitante del planeta debe 22,000 euros

El endeudamiento, la medicina vital para salir de la Gran Recesión, ahora es un veneno, por el abuso del crédito, que amenaza con inocular una nueva crisis. Y la deuda aumenta cada vez que se incrementan los intereses, como acaba de hacer Estados Unidos. Y eso preocupa a todos, deudores y acreedores, los primeros no podrán pagar y los segundos no podrán recuperar lo suyo. La deuda global es de 164 billones de dólares, equivalente al 225 % del PIB mundial, con lo que se ha podido sufragar los desequilibrios de las cuentas públicas y reanimar el crecimiento.
Es un nivel de apalancamiento jamás visto desde la II Guerra Mundial. Cada país vive el drama a su manera, por ejemplo, Argentina e Italia. Lo advirtió el Fondo Monetario Internacional (FMI), que las naciones con un elevado endeudamiento, son más vulnerables a un endurecimiento de las condiciones globales de financiación, que podrían dificultar el acceso a los mercados y meter presión sobre la economía, y que la experiencia demuestra que los países pueden sufrir notables e inesperados shocks en su ratio de deuda sobre PIB, lo que incrementa la posibilidad de sufrir problemas en cadena.
China es el principal contribuidor al aumento del volumen total en la última década. Pero no el único. Las economías desarrolladas deben el equivalente al 105% de su PIB de media. Para las naciones emergentes el ratio supone ya el 50%, una frontera que la última vez que se traspasó fue en los años 80 y trajo una crisis severa en muchas de ellas. Por ahora el crecimiento global es robusto, el desempleo se reduce y los tipos de interés siguen bajos. Todo ello hace que el aumento de la deuda sea manejable, pero si hubiese una desaceleración inesperada o un rápido aumento del precio del dinero, esta situación favorable se borraría al instante.
El crédito crea una adicción extrema. Por eso el mayor riesgo es la gran velocidad a la que se ha alcanzado el nivel actual. Más de un tercio de las economías avanzadas, por ejemplo, deben como mínimo el equivalente al 85% del tamaño de su economía, tres veces más en el año 2000. Los gobiernos, con el crédito, han sorteado la recesión, pero podrían estar hipotecando el futuro económico de sus países. Con el tiempo, la deuda deja de estimular la actividad. Cada vez se necesita más acumulación de préstamos para generar un punto porcentual de PIB adicional. El crecimiento impulsado por la deuda es fácil, pero trae al presente consumo futuro, que luego echaremos de menos.

Las opiniones expresadas por los columnistas son independientes y no reflejan necesariamente el punto de vista de El Dictamen.

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