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Cómo sobrevive Japón a la catástrofe demográfica

Por: Dr. Armando Rojano Uscanga

Publicado 06 junio 2018 el 06 de Junio de 2018

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Disminuye muy rápido su PEA

Japón se anticipó a los problemas demográficos que hoy enfrenta el resto del mundo, pues en los últimos 60 años su población económicamente activa (PEA) disminuyó a grandes pasos, por lo que para el Fondo Monetario Internacional (FMI) resulta el perfecto laboratorio de pruebas y su población un buen ejemplo de la aceptación de los robots.

Japón ha vivido la  revolución tecnológica, el descenso de la natalidad, el cambio demográfico, los tipos de interés ultra-bajos, y ahora  enfrenta a una pérdida masiva de población. Los economistas del FMI Todd Schneider, Gee Hee Hong y Anh Van Le han publicado en un artículo  que el país asiático será el primero en enfrentarse a la catástrofe demográfica y su respuesta (encaminada hacia la automatización de tareas que hoy realizan los seres humanos) puede ser de gran utilidad para el resto del mundo.

La población del país, según proyecciones de la ONU, se desplomará en más de 30 millones en las próximas décadas, mientras que la fuerza laboral sufrirá una merma superior en términos relativos. Esto obliga a los japoneses a entenderse con los robots si quieren mantener su nivel de vida mientras que la pirámide de población se mantenga invertida. En 2017, la población de Japón ha caído en 264.000 habitantes. Las muertes superan a los nacimientos en 1.000 personas por día. Japón perderá  100 millones de habitantes entre el año 2060 y 2070 (hoy tiene 127 millones de habitantes).

La fuerza laboral de Japón (de 15 y 64 años) caerá más rápido que la población total, con un descenso de 24 millones de personas desde ahora hasta el año 2050. Que la inmigración aumente para compensar este proceso es poco probable, por lo que Japón se enfrenta a un escenario lúgubre en lo que se refiere a productividad, crecimiento potencial e incremento de los ingresos. La solución son los robots. El segundo obstáculo será encontrar maneras de ayudar al público a prepararse y a aprovechar esta transformación para mejorar la vida y aumentar los ingresos de las personas. Unas redes de seguridad social fuertes y efectivas serán cruciales, puesto que la ruptura de algunos contratos laborales y sociales tradicionales parece inevitable. La educación y el desarrollo de habilidades también serán necesarios para permitir que más personas aprovechen los nuevos empleos en un mundo de alta tecnología y para que los beneficios y riesgos de la automatización puedan ser compartidos por igual.

Las opiniones expresadas por los columnistas son independientes y no reflejan necesariamente el punto de vista de El Dictamen.

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