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Albergue de niños migrantes en Arizona parece una prisión, dice ex empleado

Niños inmigrantes en centros de migrantes en Estados Unidos /Foto Twitter

Publicado 19 junio 2018 el 19 de Junio de 2018

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Las lágrimas inconsolables de los niños tras ser separados de sus padres en la frontera sur de Estados Unidos fue lo que llevó a Antar Davidson a renunciar la pasada semana a su empleo en el albergue Estrella del Norte, de Arizona, lugar que califica como “un lugar gris” y muy parecido a una “prisión”.

Davidson no puede olvidarse de tres hermanos brasileños que recientemente habían sido separados de sus padres en la frontera y que, al llegar al albergue, les dijeron que no podían abrazarse entre ellos para superar el duro momento que estaban viviendo.

“Los niños acaban de pasar el trauma de ser separados de sus padres, lloraban fuertemente, y a mí me ordenaron decirles que tendrían que dormir separados y, por política del albergue, no podían tocarse entre ellos”, relata Davidson.

Recuerda muy bien cuando el mayor de estos hermanos, de 16 años, le preguntó que cómo mostrarse “fuerte” mientras sus hermanas, de 10 y 6 años de edad, lloraban desconsoladamente por “no saber dónde estaban sus padres”.

Este trabajador recuerda que parte de su familia también llegó a Estados Unidos como refugiados y por este motivo le había interesado trabajar en este centro y ayudar a los niños migrantes.

Cuando los niños son separados sus padres en la frontera, estos son entregados al Departamento de Salud y Servicios Humanos, que tiene contrato con 100 albergues en 17 estados, donde actualmente hay más de 11 mil niños.

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Uno de ellos es el Estrella del Norte, que hasta esta pasada semana acogía a unos 280 niños y jóvenes, 70 de ellos menores de 13 años.

Davidson  aseguró que estos chicos sufren un “triple trauma”: el primero es dejar su país de origen, después la dura travesía que tienen que enfrentar antes de llegar a Estados Unidos y, por último, al ser separados de sus padres.

“Lo más preocupante es que estos niños no están recibiendo la ayuda y la terapia psicológica que necesitan”, lamenta al comentar que “muchos de los empleados antes trabajaban en restaurantes, en otros lados, y no tienen la experiencia para este tipo de trabajo”.

“Muchos de estos menores que vienen llegando de Guatemala, el español no es ni siquiera su primer idioma, muchos son indígenas que hablan quiche, que hablan man, que hablan Kanjobal, hay como 24 diferentes dialectos que hablan”, explica.

En declaraciones, Southwest Key, institución que promueve programas que ayudan a los menores, aseguró que su albergue de Arizona cumple con todas los requisitos establecidos, incluyendo el número de empleados por niños.

“Por los últimos 20 años hemos contratado personal que tiene experiencia cuidando niños o como trabajadores sociales que sirvan de apoyo para el desarrollo de los niños que llegan a nuestras instalaciones”, indicó la compañía texana.

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