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Por qué la jirafa está en peligro de extinción

La jirafa tiene un cuello muy alargado que puede alcanzar hasta 2 m de longitud y que representa la mayor parte de la altura vertical del animal

Publicado 01 junio 2018 el 01 de Junio de 2018

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Hábitat y características de la jirafa

La jirafa (Giraffa camelopardalis) se trata de una especie de mamífero perteneciente al género Giraffa típica del continente africano. Es característico de este género su largo cuello, que lo convierte en el animal más alto de todos los animales terrestres que existen hoy en día, pudiendo alcanzar los 5,8 metros de altura, y también son una característica única sus cuernos y su larga lengua azulada. Además, pueden llegar a pesar entre los 750 y 1600 kg y son uno de los animales que duermen de pie la mayor parte del tiempo y que duermen poco rato al día.

Las jirafas habitan en sabanas, pastizales y bosques abiertos a lo largo de su área de distribución que abarca desde Chad hasta Sudáfrica y desde Níger hasta Somalia. Son animales herbívoros y su alimentación está basada en hojas de acacias, las cuales toman de las zonas más altas de estos árboles gracias a sus largos cuellos y que son inaccesibles para el resto de especies herbívoras.

Entre sus principales depredadores se encuentran los leones, que cazan ejemplares adultos, y los leopardos, las hienas y los perros salvajes, que cazan a sus crías.

Debido a su singular apariencia las jirafas han llamado la atención de muchas culturas a lo largo de la historia, por lo que han sido frecuentemente representadas en pinturas, libros y dibujos.

La taxonomía de las jirafas no está clara. En base a estudios genéticos algunos autores consideran cuatro especies actuales del género Giraffa que se diferencian según los patrones de las manchas de su pelaje: Giraffa camelopardalis, G. reticulata, G. tippelskirchi y G. giraffa. Sin embargo, en la Lista Roja de la UICN (la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza), o en inglés IUCN Red List of Threatened Species, solo se reconoce una especie, Giraffa camelopardalis, con nueve subespecies, aunque esta clasificación es cuestionada por algunos organismos.

La jirafa es una especie de mamífero artiodáctilo de la familia Giraffidae propio de África. Foto: Web

Estado de conservación de la jirafa

Según la UICN en 2016 la Giraffa camelopardalis ascendió en gravedad en cuanto a su estado de conservación. Pasó de estar clasificada en la Lista Roja como una especie de preocupación menor en 2008 y 2010 a ser una especie vulnerable debido a que su población había disminuido hasta un 40% en tres generaciones (desde 1985 hasta 2015).

Si queremos hacer hablar de cifras, se estima que en 1985 había un total de entre 151.702 y 162.452 jirafas, mientras que en 2015 la cifra total se estimó en 97.562 individuos. Por esta razón, la jirafa se encuentra protegida en la mayoría del territorio por el que se distribuye.

Por qué las jirafas estás en peligro de extinción

Los expertos del Servicio de vida salvaje de Kenia son conscientes de la situación actual de esta especie y advierten el riesgo potencial de extinguirse que corren. En general, algunas poblaciones son estables y están en aumento mientras que otras se encuentran en declive, aunque la tendencia general actual es la reducción en el número de ejemplares. Además, cada una de ellas está sujeta a diferentes presiones y amenazas específicas de la región en la que se encuentren.

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A grandes rasgos las cuatro principales causas de que las jirafas estén en estado vulnerable y en peligro:

  • La pérdida de hábitat a causa de la deforestación, el cambio de uso del suelo, la expansión de actividades agricultoras y ganaderas y el crecimiento de la población humana.
  • Problemas y disturbios civiles, como la violencia étnica, milicias rebeldes u operaciones militares y paramilitares.
  • Cambios ecológicos como la minería, la conversión de su hábitat para la agricultura o procesos provocados por la climatología.
  • La caza ilegal o furtiva, puesto que constituyen objetivos frecuentes para los cazadores en África.

Este último punto es muy relevante, puesto que las diferentes partes del cuerpo de las jirafas están muy demandadas: la carne es utilizada como fuente de alimento, la cola se utiliza como matamoscas y el pelo para pulseras e hilo. Es también utilizada su piel para la fabricación de escudos, sandalias y ropas o tambores, y los tendones han sido empleados en cuerdas para instrumentos musicales.

Pero esto no queda aquí, por lo visto los curanderos de Buganda empleaban el humo que se formaba durante la quema de la piel de las jirafas para tratar hemorragias nasales y el hígado y la médula ósea se emplea en la elaboración de una bebida denominada Umm Nyolokh que se consume en el pueblo de los Humr de Sudán.

Sin embargo, en el siglo XIX comenzó la caza de jirafas como pasatiempo, uno de los grandes problemas actuales que están acabando con un gran número de especies salvajes por culpa de la frivolidad humana.

Medidas de protección

Las medidas básicas de protección que se están empleando ante la disminución de la población de las jirafas son:

  • Garantizar sus hábitats reforzándolos y protegiéndolos.
  • Administración de los efectivos de sus poblaciones para evitar que éstas sigan en declive.
  • Educación de la población que inculque los valores necesarios para crear la necesidad de conservar a uno de los animales más icónicos del mundo.

Otra medida que está resultando efectiva es la creación de santuarios naturales, los cuales crean en la sociedad esta necesidad que comentamos de conocer y entender a estos animales que, además, son una de las atracciones turísticas más importantes de los parques de Kenia. De este modo insisten en la importancia de contener las amenazas que las ponen en peligro, así como en la colaboración de diferentes organismos para su sostenibilidad.

Las jirafas adultas pueden alcanzar una altura de 5–6 m; los machos adultos son más grandes que las hembras. Foto: Web