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Basura electoral: el impacto ambiental de los comicios 2018

Diseño/Bárbara Castrejón

Publicado 30 junio 2018 el 30 de Junio de 2018

por

Ciencia UNAM

En esta etapa electoral en México, uno de los grandes reclamos ciudadanos es garantizar no sólo la limpieza de los procesos, sino la de las calles y plazas públicas al final de las campañas.

Recordemos que en las elecciones federales de 2012 se contabilizaron en el país unas 2 mil 500 toneladas de basura electoral, es decir, los residuos sólidos que se derivan de las actividades de propaganda electoral.

  • La propaganda electoral incluye los escritos, publicaciones, imágenes, grabaciones, proyecciones y expresiones que durante la campaña electoral producen y difunden los partidos políticos, los candidatos y sus simpatizantes para presentar a los ciudadanos sus propuestas.

En México, la Ley Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales, en su artículo 209, señala que toda propaganda impresa deberá ser reciclable, fabricada con materiales biodegradables que no contengan sustancias tóxicas o nocivas para la salud o el medio ambiente.

En dicha Ley también se establece la obligación de todos los partidos políticos y candidatos independientes de presentar un plan de reciclaje de la propaganda que utilizarán durante su campaña. Esta medida busca reducir el volumen de desechos, facilitar su manejo y contribuir al cuidado del medio ambiente.

Una alternativa que podría ayudar a cumplir estas metas, es la que propone la investigadora Magdalena Trujillo Barragán, de la Facultad de Ingeniería de la UNAM, quien ha desarrollado, junto con sus colaboradores, un novedoso biomaterial formado por dos capas: una de ácido poliláctico (PLA) y otra de celulosa (papel).

El PLA es un biopolímero biodegradable que se obtiene de fuentes renovables como el almidón de maíz o la caña de azúcar y que puede sustituir a los polímeros convencionales derivados de hidrocarburos. En tanto, la celulosa en los envases provee humedad que ayuda a la conservación de productos.

  • BIODEGRADABLES: son materiales o sustancias que por acción de agentes naturales (sol, agua, bacterias, animales) pueden descomponerse en los elementos químicos que los conforman, sin afectar al medio ambiente

Aunque ya existen diversos biomateriales similares, sólo están disponibles en los mercados extranjeros; además, para unir a éstos con una capa de celulosa (para hacerlos bicapa) se recurre al pegamento, lo que aumenta los costos de producción.

En cambio, con el biomaterial desarrollado por la doctora Trujillo Barragán, responsable del Departamento de Procesamiento de Plásticos de la Unidad de Alta Tecnología de la FI, no se necesita pegamento industrial, pues la unión se logra mediante cambios físicos en los materiales.

“La idea es que todos los materiales biodegradables que obtengamos, sean procesados por inyección o extrusión, resulten de utilidad para fabricar artículos como bolsas para café, empaques o bien carteles o cartulinas promocionales que puedan exponerse al aire”, explica en entrevista la doctora Barragán

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Al emplear el biopolímero bicapa se lograría un doble beneficio: primero, reducir los tiempos de biodegradación cuando los productos son desechados, pues en un estudio, Trujillo determinó que bajo composta ese proceso dura sólo mes y medio (los plásticos convencionales tardan cientos de años en degradarse).

Otro beneficio es que el PLA, a diferencia de los polímeros convencionales, no afecta al ambiente al colocarse bajo tierra, por lo cual es posible fabricar, por ejemplo, vasos y platos desechables o bien volantes o carteles promocionales que al terminar su ciclo de vida útil pueden romperse y enterrarse.

“Este material (PLA+celulosa) no tiene aditamentos químicos que produzcan daño o contaminación a la tierra y permite una mejor aplicación”, precisa la académica universitaria sobre esta innovación, para la cual ha solicitado una patente ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial.

Del laboratorio a la producción masiva

Según las estimaciones de Roland Geyer, de la Universidad de California en Santa Barbara, la humanidad ha producido aproximadamente 8300 millones de toneladas de plásticos. Y de las 6300 millones de toneladas de este tipo de desechos generadas hasta 2015, sólo el 9% fue reciclado.

El resto de los desechos plásticos en todo el mundo fue depositado en tiraderos a cielo abierto (79%), mientras que 12% fue incinerado, de acuerdo con la fuente referida.

Esta problemática ambiental ha estado acompañada de reacciones. En México, la presión de asociaciones civiles, grupos ambientalistas y algunos gobiernos municipales, que exigían un adecuado tratamiento de la basura electoral, condujo a un acuerdo del Instituto Nacional Electoral para incluir en los procesos electorales de 2014-15 materiales reciclables y biodegradables.

Magdalena Trujillo reconoce que el gran reto que enfrenta la fabricación de bioplásticos, es pasar de la fase de pruebas exitosas en el laboratorio a la producción masiva dentro de la industria, como ahora se hace cotidianamente con los materiales sintéticos.

Ante ello, su meta es convencer a los industriales del ramo de que la inversión inicial, si bien es elevada al principio, puede ser redituable no sólo en términos económicos, sino que también contribuirá a resolver este delicado problema ambiental.

En el caso de las recientes elecciones en nuestro país, esperamos que al final del proceso la sociedad tenga más información sobre qué tanto se avanzó en el reciclaje y la inclusión de bioplásticos como estrategias contra la basura electoral.

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