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El peor enemigo de México

Inicia un nuevo mundial y la Selección comenzará con más dudas que certezas.
Foto tomada de Twitter

Publicado 14 junio 2018 el 14 de Junio de 2018

por

Javier Fernández Romero

Inicia un nuevo mundial y la Selección comenzará con más dudas que certezas.

Pero… ¿quién es el verdadero culpable? Tras la derrota ante Dinamarca por 0-2 la afición perdió la poca esperanza que tenía en el equipo.

¿De verdad creen que la hinchada alemana se quedó sin fe en su escuadra tras el descalabro contra Austria? La respuesta es no.

Porque la mentalidad es diferente, la llamada “mannschaft” ostenta la corona mundial y un tropiezo en la preparación no significa nada, están programados para ganar,
entrenan para ser campeones, un Mundial no es un torneo para participar, es un evento que buscan conquistar (otra vez).

Esa es la pequeña gran diferencia ¡la mentalidad de las escuadras nacionales! ya que mientras México se prepara para participar, otros países pasan 4 años pensando en la victoria.

Por otro lado, esa misma mentalidad hace que la afición no espere algo bueno, el apoyo está condicionado al resultado: Júbilo por la victoria y desencanto total ante la derrota.

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No existe auto crítica al interior del seleccionado ni entre la comunidad que se forma con equipo, medios y afición. El peor enemigo de México es… exacto, México.

Después de la reflexión, quiero hacer dos invitaciones: la primera a la Selección Nacional de México; Enfrenten a Alemania sin temor, que esto será un juego de futbol donde.

Se enfrentarán contra 11 hombres, iguales a ustedes, por lo que vencer es opción y tarea. No se dejen intimidar, disfruten su juego, fomenten la unidad y al final, sin importar el resultado.

Estoy casi seguro de que su preferirá haberlos visto competir con dignidad y caer con la frente en alto, antes de verlos morir de nada.

La segunda invitación va para la afición: dejemos (todos) de ser cangrejos, seamos realistas y comprendamos el panorama. De nada sirven los escándalos previos
ya que solo provocan distanciamiento y falta de concentración. Tengamos fe en que México será un digno rival, sin enfocarse en el resultado ni esperar un milagro… en una de esas, podríamos llevarnos una sorpresa.

Por último y a manera de despedida, dedico la última línea a mi querido amigo César Tovar, quien cuando fue mentor supo tenerme paciencia y al convertirse en compañero, me ha permitido llegar más lejos.

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