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Corazón Verde

Llegó el cuarto día del Mundial y con ello el debut de México en el certamen de Rusia.
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Publicado 18 junio 2018 el 18 de Junio de 2018

por

Javier Fernández Romero

Llegó el cuarto día del Mundial y con ello el debut de México en el certamen de Rusia. Mucho nerviosismo, más incertidumbre, pero mucha fe se notaba en los rostros de los más de 40 mil paisanos que asistieron al Estadio Olímpico Luzhnikí en Moscú.

La grada esperaba ansiosa, fue ahí donde se gestó el inicio de la victoria. Sonó la incomparable tonada del Himno Nacional y a pesar de la distancia, la capital rusa tembló con el poder de nuestras voces.

El rugido de la afición fue un golpe emotivo gigantesco para el once inicial de Juan Carlos Osorio, mientras que los teutones no sabían ni dónde estaban parados. Impresionante, además de apabullante, el apoyo mexicano.

Comenzó el partido con una sorpresa para propios y extraños, el Tri comenzó a correr, apretó, recuperó la pelota, se portó valiente y le aventó el corazón en la cara a Alemania, que ni con sus 4 campeonatos mundiales, ni con su historia, ni con su ejército de estrellas, supo responder.

Así cayó el gol, en los pies de quien promete convertirse en un grande. “Chuky” Lozano fusiló y puso la ventaja en el marcador. Muchos temimos (yo principalmente) un bajón en el rendimiento del equipo tras la anotación. No llegó.

El segundo tiempo se jugó más con la cabeza que con los pies, Alemania se fue al frente tomando grandes riesgos, aunque faltó contundencia al equipo verde.

Claro que se sufrió, era imposible no hacerlo, enfrente estaba el actual monarca del torneo, pero nunca se bajó la cabeza.

El júbilo llegó con el silbatazo final y desde mi punto de vista, no fue por la victoria. Se debió a la actuación del equipo. Hace años que no se veía a una escuadra tan concentrada, tan aguerrida y sobre todo, tan entregada, que se plantó ante el Campeón del Mundo, le jugó de tú a tú y logró salir airoso.

Por fin se vencieron los fantasmas del “ya merito” y se conquistó una meta que parecía lejana: que la Selección Mexicana se demostrara a si misma (y a todo el planeta) que tiene talento y capacidad. No con individualidades o chispazos de futbol, si no con estrategia, mentalidad y mucho, mucho corazón.

Felicidades a todos, no solamente por la merecida victoria, sino por el gran esfuerzo realizado. Mantener ese tipo de unidad en el equipo, además de una mentalidad enfocada en el triunfo tras los dimes y diretes vividos durante la semana previa al debut, no debió ser sencillo.

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