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Dos amigas en Beverly Hills

Por: Blanca G. Villarello/El Dictamen

Publicado 28 mayo 2018 el 28 de Mayo de 2018

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Por: Blanca G. Villarello

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Para mí los ahora muy de moda “bucket’s list”, como milenita, las trato de realizar lo más pronto posible, y, como prefiero gastar mi dinero en comer y deliciosos vinos y burbujas, me doy gustos que de otra forma sería imposible. Así que, conjuntamente con mi amiga de locuras, decidimos irnos a Beverly Hills (BH), probablemente, muchos dejaran de leer este artículo a partir de aquí al pensar que este viaje es solo para millonarios ¡pues no! Aquí les va mi secreto:

Hago una combinación de “window shopping” con compras que me puedo dar el gusto de realizar y, que espero hasta una ocasión como esta para comprar, como maquillajes, así me puedo dar el lujo de entrar a tiendas como Channel, Christian Dior, Yves St Laurent, etc. Durante mi visita, voy coleccionando bolsas para no desentonar en estas calles que son el centro comercial más grande y lujoso de los Estados Unidos, en donde con un poco de suerte, te podrás cruzar con una de tus celebridades favoritas. Además, mi gozo más grande en este sentido, es ir a Bijan a comprar mi perfume favorito, que solo se vende ahí o en su tienda de NYC, así que, además, me doy el gusto de entrar a una de las boutiques más exclusivas del mundo.

En otro rubro que ahorro, es en el hospedaje, busco con tiempo alguno de los múltiples hoteles boutiques que han abierto en los últimos años, la última vez encontré el hotel Sirtaj, cómodo, bonito, con excelente servicio, cerca de todo y por $205 usd por noche, que dividido entre dos, fue bastante accesible para la zona de la que estamos hablando, afortunadamente fuimos antes de que el peso llegara a 20 por dólar. El resto lo invierto en lo que me llevaré a la tumba, “lo bebido, lo comido y lo bailado”. Aquí mis recomendaciones para un fin de semana gourmet en Beverly Hills, eso sí, hay que ir vestido lo mas trendy posible.

El jueves que llegamos, una vez que nos registramos en el hotel, y nos pusimos chulas de bonitas, nos fuimos a cenar a un restaurant vietnamita fusión que es toda una institución, El Crustacean, este lugar fué abierto por la chef Helen quien salió huyendo del comunismo de su país, trayéndose las recetas secretas de esos lares, desde los mediados de los 70 ha logrado que a pesar de los años este lugar te sorprenda desde la entrada, con sus peceras gigantes y las que corren bajo del piso de cristal alrededor de todo el restaurant. Una sensación muy rara, ¡más vale venir sin copas! Aquí casi todo mundo viene a comer sus famosos “garlic noodles” que son exquisitos, pero realmente lo que no puedes dejar de probar es el cangrejo dungeness con las misteriosas especies de la chef. Aquí si ¡hasta perdí el estilo! porque bien vale la pena chuparse los dedos. Después de estos manjares, una linda caminada por las calles de esta ciudad que expele lujo en cada esquina.

También, les sugiero ahorrarse dinero en los desayunos, recuerden que aquí se come de 12:00 a las 2:00 pm, ojo que muchos lugares cierran a las 2:30 y no vuelven a abrir hasta las 5:30. Así que, el viernes, después de comprar mi adorada fragancia, nos dirigimos a Spago uno de los lugares insignia, tanto de Beverly Hills, como del chef Wofgang Puck, ahora seguro conocido por muchos de ustedes gracias a los programas de cocina en la tv. Yo prefiero ir a comer y, con una reservación hecha con tiempo y una gran sonrisa, generalmente consigo mesa en su famosa terraza. Este lugar de comida americana, pero con clase, se hizo famoso por sus milanesas de 40 usd. Es definitivamente a “place to see and be seen”. Me gusta ir a la hora de la comida porque seguro aquí se han cerrado billones de dólares de negocios.

De ahí a caminar un poco más y, la siguiente parada obligatoria es el Polo Lounge, para matar un poco de tiempo, con unas burbujitas, antes de irnos a cambiar para alistarnos para la cena, en esta ocasión si hicimos una excepción y salimos de BH, ya que aprovechando el cariño del chef Ludo Lefebvre, nos pudo acomodar en la barra de su minúsculo, pero ahora famosisisimo Trois Mec. Está tan escondido que estando en el mismo lote en donde se encuentra ubicado el restaurant, no podíamos encontrar la puerta.

Para quienes no hayan escuchado de Ludo es uno de esos jóvenes chefs cuya fama ha subido como la espuma, comenzó con un food truck ofreciendo comida de vanguardia a precios accesibles en las calles de Los Ángeles, después paso a hacer “pop ups” alrededor de esta metrópoli, a los cuales llamaba Ludobites, hasta que por fin con su pasión y esfuerzo por las nuevas técnicas culinarias y la creatividad en la cocina, logró abrir este lugar que apenas sienta a 24 personas muy suertudas, por lo cual, para poder consentir a su clientela y poder atender al mayor número posible, se maneja por un sistema de tickets, que salen a la venta en su sitio web el primer viernes de cada mes. Su menú varía a diario, por lo que, cada día está lleno de sorpresas y es excepcional, consciente tus 6 sentidos, solo tienes que ir listo para tener una de las mejores aventuras culinarias de tu vida.

Sábado, otro día hermoso en BH, con un clima excepcional, por lo cual, nos fuimos a caminar a para hacer tiempo para ir a husmear textualmente al Hotel Rodeo Drive, en el mero corazón de BH, un hotel súper exclusivo para los “rich and famous”, a donde te puedes dar el lujo de irte a comer una rica ensalada o más tarde tomarte un Martini o el coctel de tu preferencia en su pequeño bar. Después, seguimos administrándonos comprando cosméticos, un rímel aquí, un labial, allá, acomodando las bolsas de marca en nuestro antebrazo y seguir embobadas con los aparadores con todas las vestimentas que son el último “grito de la moda”, tanto para hombres como para mujeres, y viendo si en una de esas, nos encontrábamos a ¡George Clooney!

Nuevamente tiempo de ir a hacer una producción completa, para irnos a cenar el muy celebrado Pato Pekines de Mr.Chow que desde mediados de los 80, no descuida, ni la calidad de sus platillos, ni el servicio y, si tienes suerte hasta puedes ver el espectáculo de cómo se hacen los fideos chinos “from scratch” ¡enfrente de ti! Lo más padre es esperar con anticipación en el bar con un Chowlini (su propia versión de un Bellini) o un Martini de lychee, el delicioso platillo que pronto te esperara en tu mesa. Al terminar a seguir disfrutando de las noches beverlyhillianas, ya que a estos viajes no llevamos restricciones calóricas y aún nos falta un día más.

Para suerte nuestra el domingo otro día con un sol maravilloso, por lo que nos dirigimos al muy aclamado The Urth, uno de los brunches más fantásticos de todo California, así qué, prepárense para un buen consumo de calorías que valen la pena, todo súper yummy, desde los scones de frutos rojos, los hot cakes, hasta unos huevos poché con salmón. Tienen su propio café orgánico que ha ganado numerosos premios y hacen de los capuchinos más delis que se puedan imaginar, con toda la selección de leches correspondiente.

Después de este atracón, no queda más que caminar y caminar por lo que fuimos al Greystone Mansion and Park, un delicioso paseo que sirve para quemar unas cuantas calorías, disfrutar el clima y deleitarte con la flora y la vista de la ciudad.

Para el último almuerzo no podíamos hacer de un lado uno de los mejores restaurantes mexicanos de la zona, Frida Mexican Cuisine”, a donde además sé que puedes comer algo ligero, por lo que yo pedí un abulón rasurado con chipotle, el mejor que he comido en toda mi vida, con un delicioso margarita.

Las horas se acaban, entre risas, muchas memorias revividas, se acerca el momento de ir por las maletas y dirigirnos al aeropuerto.

Después de disfrutar la vida como nos gusta, comiendo los manjares de las mejores cocinas de California, descubriendo vinos y cocteles entre restaurantes y barecitos, cada una tomamos nuestros respectivos vuelos hacia nuestros hogares, después de haber escrito otra página de nuestro libro de aventuras culinarias y contando los días hasta nuestro próximo reencuentro.

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