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Espantame panteón

Por: Guillermo Ingram
os países del mundo en lo que respecta a WhatsApp, Twitter, Facebook

Publicado 25 mayo 2018 el 25 de Mayo de 2018

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Un buen amigo, proveedor frecuente de información vía WhatsApp, me dice en uno de ellos que a partir de mañana cambia toda normatividad y forma de vigilancia en todos los países del mundo en lo que respecta a WhatsApp, Twitter, Facebook y cualquier otra vía de comunicación. Según esto ¡Todo será monitoreado! ¡Uyyy!

NADA NUEVO BAJO EL SOL

Sea cierto o mentira lo enviado por mi cuate, no es nada sorprendente. La máxima ilusión de todo ser humano, sobre todo los que integran los grupos de “inteligencia” del sector público en el mundo entero es: ¡Saber lo que el toro está haciendo o pensando! Quien haya tenido la más remota idea de que cualquier medio de comunicación es seguro ¡Triste su cuadro! Desde tiempos ancestrales, desde que el hombre abandona el nomadismo para convertirse en sedentario ¡El vecino siempre quiso saber lo que había y se decía en el grupo humano más cercano y así hasta el fin del mundo!

LOS COMERCIANTES FUERON LOS PRIMEROS ESPIAS

Hasta donde tengo entendido, los primeros espías de la raza humana fueron los comerciantes, pues recorrían grandes distancias y en tales periplos, hechos en principio con el fin de vender bienes en general y comprar otros, se iban dando cuenta del entorno, y conforme iban pasando por alguna ciudad importante, ya bien el mero mero de dicho lugar o algún cercano asistente, los entrevistaba y trataba de obtener la información necesaria que los comerciantes habían observado. Claro, el mero, mero era el rey o principal del lugar de donde eran originarios los comerciantes, a él le daban toda la información recaudada.

Ahí está lo narrado en El Nuevo Testamento sobre los Reyes Magos, Herodes quiso utilizarlos a modo como espías, para saber dónde estaba en Niño Dios.

A la llegada de los conquistadores al Anáhuac, se percataron los comerciantes eran los de la parte de la “inteligencia” de los aztecas.

POR ESO NACEN LAS EMBAJADAS

Las embajadas, desde tiempos ignotos, se crearon precisamente para que el embajador se dedicara a enterarse de los asuntos escabrosos del reino donde había ido de representante y además, intrigar a todo meter. De todo esto, de la intención de evitar que se conociera la información delicada, nace la comunicación encriptada, los códigos, la lectura cifrada, etc… y…. la tortura en todas sus modalidades.  O sea, la idea es saber todo del vecino, pero que éste no sepa nada de nosotros. En pocas palabras, todo se debe a la guerra, al control del prójimo, con la finalidad de poderle dar en su mandarina de mejor y más eficaz forma.

ESTAMOS OBSERVADOS DESDE SIEMPRE

Por lo tanto, no es a partir de hoy que se comenzarán a grabar y a ver todo lo que sea susceptible de grabarse y ser visto, sino que esto siempre ha sido así. Porque para cuando sale un innovador inventos sobre transmisión de información, lo más seguro es de que paralelamente se inventó la manera de escudriñar a través del mismo.

Hemos pasado de la “ficción” a la realidad, pues no me van a negar ustedes de que a través del celular somos todos susceptibles de ser rastreados y hay máquinas en poder de los gobiernos, esos artefactos a los que también se les conoce como “Big Brother” (hermano mayor) que al citar o escribir alguna palabra o nombre “clave”, con eso se disparan dispositivos que comienzan a grabar la conversación. Y también hay la infraestructura para almacenar la información si se llega a considerar necesaria o valiosa o, de plano desecharla. Y no es ficción. Infinidad de gobiernos ya tienen tal tecnología en su poder.

DE AHÍ PAL’REAL

Por lo tanto, no será a partir de hoy o de mañana que nos comiencen a grabar, estamos siendo observados y escuchados de manera subrepticia y sin que lo notes, dicho en buen mexica: Desde “endenantes”. Por lo tanto, nada de qué preocuparse, tenemos rato de estar en la era robótica desde hace mucho tiempo y no tardando, los robots serán los que nos desechen.

Las opiniones expresadas por los columnistas son independientes y no reflejan necesariamente el punto de vista de El Dictamen.

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